domingo, 21 de septiembre de 2008

Un mini-momento

LOS ENEMIGOS: ENTONCES DUERME
Quiero que sueñes conmigo


(Dedicado a Ámbar, co-protagonista de la historia) ;)

En la vida hay momentos, momentazos, momentos inolvidables, días anodinos y entre muchas otras variantes, hay mini-momentos. Son instantes, breves lapsos de tiempo, en los que sucede "algo" que sólo el ojo observador capta, la mente que está predispuesta a visionar fugaces cortometrajes en cualquier momento. Y cuando eso ocurre, uno sonríe con satisfacción, sintiéndose cómplice de sí mismo. Las canciones ayudan mucho a que esto suceda.

Hace tiempo que quería hablar de la canción que encabeza este absurdo rincón para las reflexiones pero nunca pensé que se daría la ocasión como se dio, sin ir más lejos este verano. Hoy, domingo de cielo encapotado, creo que primer día de otoño, es la fecha apropiada para compartir este mini-momento que permanecerá grabado en mi memoria.

Domingo 10 de agosto, en un pueblo de veraneo de una ciudad costera, mediterránea para ser más exactos. Edificios enormes de apartamentos construidos entre los 60 y los 70, un paseo raquítico que quiere invitar al ocio, gentes que van y vienen con bártulos de la playa, niños correteando y terrazas de bares tirando a cutres frente a un puerto náutico que pretende ser más grande de lo que es en realidad. Motos acuáticas y barcas aparcadas mientras empieza a correr la brisa y el sol va desapareciendo. Turismo de playa en su máxima expresión.


Dos mujeres están sentadas frente al puertecillo, charlando de cosas intrascendentes con una cerveza entre las manos. De repente, de aquel bar que parece un chiringuito de obra salen unas notas y empieza a escucharse esta canción, para deleite de una de ellas que primero dice "no, no puede ser" y enseguida empieza a sonreír con un brillo especial en la mirada. Y sí, es la voz de Dios, es decir, de Josele Santiago, entonando el clásico de Rosendo grabado para el disco-tributo al de Carabanchel. Cuando va a pagar descubre que el antro no es lo que parecía y en su barra se acodan un montón de viejos rockeros, de esos que nunca mueren, que cantan felices la canción. Sus voces atronan a los veraneantes.

Ella paga las cervezas y sonríe, y todos la miran igualmente sonrientes, entendiendo la extraña comunión que se acaba de producir. Y cruza su frente alguna buena canción.

"Éso" es un mini-momento. :)

Los Enemigos: Entonces duerme
(Agradecidos...Rosendo, 1997)




PD: Josele Santiago publica mañana su tercer lp en solitario, Loco encontrao

Feliz domingo. :)

1 comentario:

Ambar dijo...

Cuando menos te lo esperas surge un mini-momento. Están escondidos y te hacen burla cuando no les miras.
Pero cuando te giras de sopetón y les pillas in fraganti con la lengua fuera (y tal vez bizqueando), no tienes mas que mirarles directamente a lo ojos y un escalofrío recorrerá tu cuerpo.
Eso si, hay que saber discernirlos.
Tener la suerte de poder hacerlo es un tesoro.

Disfrútalos!