martes, 22 de abril de 2008

De oficinas y viviendas

BELLE AND SEBASTIAN: STEP INTO MY OFFICE


¿Es que alguien puede no estar contento mientras escucha esta canción? Es más, ¿puede alguien no ser feliz mientras escucha a los Belle and Sebastian? Según mi complejo código de comportamiento, cuanta más tristeza, mayor debe ser la intensidad de la música, mayor chute de tortura psicológica me pide el cuerpo. Sin embargo, cuanto más sonrío y más despejado está el ambiente y más parece primavera, más ligeras deben ser las canciones. Tonadillas casi etéreas, como una gasa que flote en el aire luminoso de estas mañanas de abril; musiquillas juguetonas que te invitan a moverte durante unos minutos, para volver luego a la rutina, con esa sensación de que ha pasado "algo"...

Step into my office está incluida en mi disco favorito de B&S, Dear catastrophe waitress, una alegre colección de temas que he escuchado cientos y miles de veces. En ella se habla de una atracción surgida en un entorno laboral, tras una entrevista de trabajo. El vídeo, con ese divertidísimo aspecto de serie de los 70, habla más bien de algo que nace a través de un cristal, tras el cual hay una oficina que se parece a todas las oficinas del mundo, como las que el común de los mortales pisamos a diario. Es precisamente en un lugar como ése, donde más apetece bailar, en plan musical de Hollywood, mientras suena esta canción, que por cierto el otro mi jefa escuchó en mi ordenador e identificó, con una sonrisa. ¿Cómo no, si son los Belle and Sebastian?




POSTDATA OBLIGATORIA:

El domingo cumplimos un año. 52 semanas de volcar en un rinconcillo de la red reflexiones más o menos absurdas, más o menos personales, poco importantes, nada trascendentales y muy subjetivas. El rincón de Margaret Dumont se complace en dar las gracias a los escasos lectores del blog, a los que se manifiestan y a los que no. Y como nace una nueva etapa, quiero iniciar un proyecto que tiene mucho de terapéutico. La mansión Dumont está siendo sometida a unos arreglitos y como todo el mundo sabe, esto puede dañar seriamente los nervios de sus futuros habitantes, de manera que me dispongo a contarles, poco a poco, un diario de bitácora de cuanto allí suceda. Un seguimiento del caos, una descarga de la neurosis. Todo ello, por supuesto, con canciones. Hasta pronto. :)

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