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jueves, 14 de julio de 2011

Nuevos usos y costumbres musicales II

JAY JAY JOHANSON: SO TELL THE GIRLS I'M BACK IN TOWN
I've been on vacation [...] to reach my destination, now I'm coming home



#2. "Discos de una sola canción": ¿el árbol no te deja ver el bosque o el bosque no te deja ver el árbol?

Tampoco nos llevemos a engaño, que lo que los americanos denominaron one hit band ha existido toda la vida. Esos grupos que son flor de un día, con una canción, hipsters los llamaban los modernos, algunos por mala suerte y otros, hace más tiempo, porque eran bandas prefabricadas por discográficas para triunfar con un solo pelotazo, especialmente en fechas veraniegas.

Pero el fenómeno que hoy nos ocupa se viene observando hace unos años, ya me lo decían muchos amigos, que no dejaban de escuchar discos "de una sola canción", trabajos en los que te quedas con un tema porque el resto es bazofia o porque el tema en cuestión sobresale con mucho de entre el resto. A mi mente viene un ejemplo que quizás no sea el más apropiado, pero ya lo he dicho en otra ocasión: la bomba con tintes northern que para mí es el Mercy de Duffy se encuentra en un disco altamente soporífero, lo cual nunca dejará de sorprenderme. Y por cierto, que esta chica, quitando el Rain on your parade, tampoco ha hecho nada más digno de mención.

Los nuevos usos y costumbres musicales no han hecho más que fomentar este fenómeno. Pero si nos retrotraemos en el tiempo, veremos que no es más que la culminación de un hábito que venía asentándose entre la comunidad melómana. En mi caso personal, la revolución inicial se produjo con un equipo de música que incluía una doble pletina de cassette con búsqueda de tracks, esto es, una opción para que al rebobinar o avanzar la cinta, se detuviera al final o al inicio de una canción. Fascinante para una época en la que el CD todavía era algo incipiente. Más adelante los precios bajaron y le cogimos gusto al compacto y entonces sí que vino la toma de la Bastilla: ¡puedes elegir qué canción escuchar! Adiós a esos aburridos discos en los que la joya estaba al final y adiós en general al último tercio de cualquier disco porque uno empieza a escucharlos y, si no los termina, nadie vuelve a poner el CD en el track en el que se quedó. ¿Y recuerdan la opción de programar las canciones? ¿Alguien la usó alguna vez? Dos pájaros de un tiro, te cargabas el significado de un disco y potenciabas el arrinconamiento de las canciones que a nadie le apetece escuchar. Qué cosas.

Por supuesto en todo este ambiente transgresor circulaban las cintas de cassette con "grandes éxitos", en las que uno se grababa solo sus canciones favoritas. Más adelante haríamos lo mismo con CDs. Guaaaaau.

Y entonces llegó el mp3 y con él llegó el escándalo. Descargas legales o ilegales y un fenómeno curioso: los discos dejan de ser una obra cerrada para convertirse solo en una colección de canciones, en las que uno coge las que le gustan. Te compras temas en Itunes o bien te bajas lo que te apetece, porque sabes que hay una canción de un artista que pega y te la trae al pairo el resto de sus temas o su discografía. Te haces una lista de reproducción en Spotify o Youtube y concentras lo mejor de lo mejor. ¿Cómo no va a haber discos de una sola canción? Y esto nos lleva a mi pregunta inicial: ¿hacen discos mediocres los artistas/sellos con un trallazo sabiendo que solo se escuchará éste o el público se ha acostumbrado a coger la canción que más le gusta, descartando el resto de tracks? ¿El árbol no nos deja ver el bosque o el bosque nos impide disfrutar del árbol?

Para ilustrar estas reflexiones, les traigo un ejemplo personal. Un temazo de Jay Jay Johanson, cuyo disco tuve entero en mi Ipod pero acabé por descartar a excepción de esta joyita. ¿Craso error? No llego a todo... :)

domingo, 12 de junio de 2011

Nuevos usos y costumbres musicales

DORIS DAY: QUÉ SERÁ, SERÁ
What will I be?


Decíamos ayer*... que los nuevos tiempos avanzan con una velocidad imparable y lo devoran todo a su paso, nuestras almas, nuestras vidas privadas y nuestra esencia como seres humanos, si es que alguna vez la tuvimos. Podríamos citar cientos de pequeños actos cotidianos que han cambiado con una rotundidad desmedida, no proporcional al paso de los años. Quizás en la última década se haya vivido una revolución tecnológica que a efectos prácticos ha supuesto un avance de medio siglo, si pensamos que no hace tanto sólo existía una cuenta de correo electrónico en las oficinas o las conexiones a internet eran con módem telefónico.

Por lo que a mí respecta, mi naturaleza más bien conservadora me hace incorporarme tarde pero de pleno a los avances, no sin cierto vértigo y mucha nostalgia por esos tiempos en los que uno dejaba recados para que le devolvieran las llamadas o llevaba fotos a revelar. Pero sin duda lo que más me llama la atención es, por si no lo han adivinado ya, todo lo relacionado con el consumo de música. Y me surgen ciertas inquietudes que les transmitiré en forma de preguntas.

Yo antes escuchaba centenares de veces seguidas los discos que me compraba o me regalaban. ¿He perdido el interés o ha bajado la calidad de los discos?

¿Será que la pérdida del formato físico ha provocado de alguna manera una despersonalización del producto (no se toca, no hay caja, no hay libreto) y con ello una desvinculación por parte del oyente?

¿Será que la posibilidad de tener a nuestra disposición millones de canciones, gratuitas o no, nos dificulta la elección y por tanto nos lleva a perder el interés? ¿El bosque no nos deja ver el árbol?

Abro hoy una serie de breves reflexiones sobre este tema que en los últimos tiempos ocupa bastantes horas de reflexión en mi maltrecha cabeza.


#1. "A la carta". Quien come de buffet siempre deja de probar algo.

Supongo que ya habrán oído esta expresión en los últimos años aplicada a contenidos digitales: televisión a la carta, música a la carta. Se trata de que, por poner un ejemplo, el televidente ya no tiene por qué tragarse una serie de programas que no le interesan o soportar la tiranía de los horarios para ver algo, ya que puede elegir su "menú" televisivo en la web correspondiente. Uno ve sus series favoritas, informativos, contenidos especiales... todo cuando y como quiere.

Durante mi periplo alemán, recién llegada, tuve ocasión de ver (por cierto, a la carta) el "Operación Triunfo" de los teutones, que daría para varios post ya que se muestra a una panda de chavalitos y chavalitas con la edad justa para votar, en una academia en una isla caribeña, en la que el jurado vota a pie de playa, casi casi en la orillita. Jurado surrealista que preside el rubio de Modern Talking, que, ustedes me perdonarán, ahora mismo no sé cómo se llama. Sin desviarme, resulta que en uno de los programas un dúo de niñito y niñita destrozó el Qué será, será que popularizó Doris Day en El hombre que sabía demasiado. Ante la crítica feroz del jurado, uno de ellos adujo inocentemente que jamás había oído antes la canción y por eso no se sentía cómodo cantándola, ante lo cual el tribunal a pie de playa reaccionó aún con más dureza, alucinados por lo que consideraban una muestra de ignorancia supina. Viendo el programa con más gente, alguien se unió a este argumento, defendiendo que el Qué será, será lo hemos escuchado todos hasta la saciedad.

¡Bingo! "Todos", he ahí la cuestión. No se trata de que alguien sea demasiado joven para conocer una canción de los años 50, sino de que hoy en día ya no existe una radio o una televisión en la que uno se traga todo y retiene nombres y canciones que no necesariamente le gusten. Ya no está esa emisora que tu padre escuchaba y en la que te acostumbraste a oir esa canción que luego conoces y recuerdas únicamente por eso, porque nadie se hizo una lista de reproducción "a la carta". Dejando al margen que la presencia de la música como contenido en la televisión es irrisoria, nadie ve programas en los que suenen canciones de otro tiempo porque una generación que probablemente no conoce a Doris Day o Hitchcock, sólo consume lo que le interesa. Y esto no es una perogrullada, párense a pensarlo, tiene que ver con unos tiempos en los que uno sigue un camino y no se para a ver desvíos ni alternativas, aunque sea para ejercer la única libertad, que es la de decidir no hacer o no consumir algo.

Por lo tanto, sin extenderme más, no se puede culpar a nadie de no haber oído el Qué será, será porque, seamos francos, ¿dónde suena esa canción hoy en día? Si Enrique Iglesias no hace una versión, difícilmente podremos encontrarla en ningún sitio.

Y ahora, por aclamación popular, la canción:



*No pregunten. ¿Para qué? Yo en ocasiones cuando reaparece un buen amigo no le digo de dónde viene, simplemente me alegro de verlo.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Viena, grande y diminuta

THE TURTLES: SO HAPPY TOGETHER
Imagine you and me, I do


Lo sé, amiguitos, les debo una crónica que cada vez se alarga más y más en el tiempo y la memoria pero permítanme esta noche, sábado en una Viena anormalmente calurosa, compartir una canción que hace tiempo que quería traerles. Y esta mañana ha adquirido un sentido pleno y hace unos minutos lo ha perdido pero da igual porque es un TEMAZO y da igual en qué momento suene este hit de loa Turtles.

La última vez que disfruté de este clásico entre los clásicos fue viendo una película en la muy detestable Tele Cinco en una especie de ciclo oficioso e infumable que emitieron entre mayo y junio de películas relacionadas con temas nupciales. Entre ellas se coló una producción británica independiente, creo que se llama Un millón de rosas, en la que la chica que protagonizaba el Bar Coyote descubre el amor lésbico justo antes de casarse, gracias a la chica que le supervisa el tema floral en su boda.... En fin, el happy end contiene esta canción, con dos personas enamoradas saltando de techo en techo de coche en un típico atasco londinense y no lo puedo evitar, pero es que esta canción me engancha y me despierta sentimientos enormemente positivos. Y no porque esté enamorada, no se vayan a creer, pero porque estar so happy together no tiene por qué implicar ningún tipo de atadura. Por la libertad y por ustedes aquí tienen un temazo.

Feliz fin de semana. :)

lunes, 5 de julio de 2010

Sólo apto para bailar

THE TING TINGS: THAT'S NOT MY NAME
They call me quiet girl but I'm a riot


Los que me conocen saben que soy detractora del Ipod y precisamente porque tengo uno y he comprobado en mi “ca'nnes” que el triunfo de este aparatito no es más que el resultado de una brillante macrocampaña de marketing. ¿Por qué “mola” tener Ipod? No lo sé pero el mundo es así, hoy en día millones de personas contribuimos a engrosar las arcas de Apple.

Saliéndonos del tema Ipod, que poco me interesa hoy comentar sus (pocas) virtudes y sus (muchas) desventajas, hay millones de personas hoy en día que caminan escuchando música por la calle. Yo, que me he resistido durante tiempo a esto, hice hace poco un ejercicio de memoria y sinceridad y me recordé con las orejas “encasquetadas” desde hace muchos años, desde que recibí un walkman de un amigo de mis padres en mi Comunión. He llegado a llevar discman por la calle y por motivos laborales y de logística, hacía tiempo que no consumía música en movimiento, bien es cierto. Y conste que no me gusta aislarme del mundo, se pierde uno grandes conversaciones en el autobús o corre el peligro de no oir a alguien que le llama a gritos, por no hablar de distracciones que pueden acabar con la propia integridad física.

Pero hay algo indudable y es que cuando se escucha música mientras se camina, parece que estemos en un videoclip y, si la canción es la apropiada, uno se ve haciendo unas coreografías que ya quisieran Lady Gaga o los musicales aquellos en los que de repente una calle entera empieza a bailar y a cantar. Al menos a mí me pasa. Supongo que esto enlaza con la tradición de bailar y cantar en casa pero aquí no estoy entre mis cuatro paredes con lo cual debo reprimir mis instintos (más de lo normal).

Tengo una lista de reproducción en mi Ipod color púrpura que he bautizado con el nombre de “moderno”, pero sin pretensiones, únicamente es una nomenclatura funcional y comprensible si tenemos en cuenta que en mi reproductor conviven Britney Spears y Lola Flores. El caso es que el viernes caminaba yo de buena mañana y me puse la lista “moderno”, que hace tiempo que no escuchaba, y noté cómo se me iban los pies. Creo que algún transeúnte llegó a verme y desvió la mirada haciendo como que no pasaba nada, lanzándome algún vistazo de reojo mientras el semáforo se ponía en verde. Y no es que yo me pusiera en plan Beyoncé Knowles pero sí que casi de manera imperceptible mis caderas y mis manos oscilaban al ritmo de este dúo británico que hicieron un primer disco hace un par de años, We started nothing, repleto de singles geniales como este That’s not my name. Leo en internet que están preparando su nuevo disco, grabado en Berlín y con título en alemán, Kunst, que significa arte. Pues vale. De momento nos quedamos con este trallazo que, si es apropiado para un viernes en el que casi todo nos recuerda que está por venir el fin de semana, bien puede levantar un lunes que empieza con mucho agotamiento y demasiada luz del sol en las pupilas.

Feliz lunes.

PD: y sirva también como homenaje silencioso a esa persona que en mitad de la noche del sábado me preguntó, ¿te llamabas Menchu? Nooo, that’s not my name. Margaret, por favor. ;)

PD2: por alguna razón ("por solicitud", dicen) no se puede insertar el vídeo el Youtube así que pueden ustedes entrar directamente a verlo en este link. Gracias. :)

http://www.youtube.com/watch?v=IN4YMli-Esw

jueves, 3 de junio de 2010

El Ipod de Margaret Dumont

BRETT DENNEN: MAKE YOU CRAZY

¿Recuerdan aquella campaña de compresas (me parece) llamada “el bolso de…”? En ella mujeres como Silke o Rossy de Palma mostraban el contenido de su bolso, dando a entender que somos lo que llevamos en este complemento. Cuando empecé mi actual y provisional etapa de trabajo tuve la oportunidad de conocer el contenido del Ipod de mi jefa, que se lo enumeraba a alguien supuestamente necesitado de ideas para llenar su reproductor. En su Ipod había música de Joaquín Sabina, Pereza, Mamá, los Jayhawks, un recopilatorio ochentero foráneo, Antonio Vega y más cosas que no recuerdo. ¿Qué conclusiones podemos extraer de este compendio de sonidos? ¿Qué perfil nos sugiere? Edad: entre 35-45; predilección por la música cantada en español; predilección por la movida y todo lo que suene a ella…

Creo firmemente que algunos somos lo que llevamos en nuestro mp3 (dejemos a un lado lo del Ipod, que algún día les comentaré por qué este aparatito me parece uno de los inventos más sobrevalorados del siglo). Yo me inicié con un reproductor mp3 de 2 gigas que me ha acompañado muchísimo, especialmente en el coche, y que me enseñó a afinar mucho el orden de prioridades debido a su reducida capacidad. Qué pongo, qué quito, de dónde saco 125 megas para meter este disco, es absolutamente imprescindible este otro… Por eso un día me pasé al Ipod y ya que estábamos, opté por una capacidad sobrada y es que para mí, amiguitos, estos dispositivos son una biblioteca ambulante o aún más, son como mi concha de caracol. En él tengo todo lo que necesito, audiovisualmente hablando; no sólo novedades o clásicos imprescindibles sino todos esos discos que en algún momento quiero escuchar porque me hacen feliz. Junto a descargas recientes en periodo de evaluación, cositas que durante un tiempo suenan a todas horas, discos que no están mal, otros que escuchas una vez y ya no vuelven a sonar… ya saben, la vida misma. La vida misma desde hace 10 años porque éste es para mí uno de los síntomas más flagrantes de lo mucho que han cambiado las cosas en la última década.


Procedo a enumerarles lo que llevo en mi Ipod color púrpura (16 gigas dan para mucho):

- Muchachito Bombo Infierno (discografía completa)
- Joaquín Sabina (Vinagre y rosas)
- Serge Gainsbourg (5 primeros discos)
- France Gall (varias canciones)
- Franco Battiato (un recopilatorio casero)
- La Dama se esconde (Armarios y camas y un Grandes éxitos)
- Françoise Hardy (canciones en inglés y el doble de Grandes éxitos en Vogue)
- Manolo García (Saldremos a la lluvia)
- The Jayhawks (Tomorrow the green grass)
- Brendan Benson (My old familiar friend)
- Jay jay johanson (Anthena)
- Harlan T. Bobo (Too much love)
- Richard Hawley (Coles Corner)
- Nacho Vegas (discografía completa)
- Burt Bacharach (triple recopilatorio)
- Renato Carosone (grandes éxitos)
- Delafé y las Flores azules (vs Las Trompetas de la Muerte)
- Cooper (Aeropuerto)
- Eli Paperboy Reed (Come and get it)
- Kitty Daisy and Lewis (Kitty Daisy and Lewis)
- Nicola di Bari (grandes éxitos)
- Julio Bustamante (Material volátil y Lluvia cascabel)
- Christina Rosenvinge (Que me parta un rayo)
- La Bien Querida (Cancionero)
- Grupo de expertos solynieve (Alegato Meridional)
- Loquillo (Los tiempos están cambiando y Rarezas)
- BSO Alicia en el país de las Maravillas (Disney), Los tres caballeros y Slumdog Millionaire
- Carmen Miranda (varios)
- She and Him (Volume One y Volume Two)
- Señor Chinarro
- Georgie Fame
- Recopilatorios VVAA: El soul es una droga, Yeyé a gogó, 30 años de Flor de Pasión, Chicas yeyé y 100% British Mod
- Bruno Lomas (grandes éxitos)
- Al Wilson
- Amy Winehouse (toda su discografía)
- Britney Spears (grandes éxitos)
- Mark Ronson
- The Ting Tings (We started nothing)
- Benjamin Biolay (La Superbe)
- Carla Bruni (Comme si de rien n’était)
- Duffy (Rockferry)
- April March
- Enrique Morente (Omega)
- Lola Flores (Grandes éxitos)
- Martirio (He visto color por sevillanas)
- Ash
- La Cabra Mecánica (Carne de canción)
- Bobby Darin (grandes éxitos)
- Dominique A (La musique)
- Francesco de Gregori (Rimmel)
- Gelu (grandes éxitos)
- Jacques Brel (grandes éxitos)
- Ramoncín (Al límite, vivo y salvaje)
- The Mary Onettes (toda la discografía)
- The Who (grandes éxitos)
- The Plain White T’s
- Canciones sueltas que me gustan: Gigliola Cinquetti, Juliette Gréco, Gnarls Barkley, Mando Diao, Brett Dennen, Josele Santiago, Raimon, Los Brincos, La Casa Azul, Love.

Y más cosillas que se me quedan en el tintero por el sistema de clasificación del Ipod. A esto súmenle en la sección “películas”, Los cuatros cocos, 27 videos de Françoise Hardy, unos cuantos de Sylvie Vartan, Jacques Dutronc, France Gall y Gainsbourg, un par de anuncios y 38 imitaciones de Martes y Trece; en la sección podcasts todos los “Cowboys de medianoche”, algún “Milenio 3”, “SER Consumidores”, “El guirigay”, “Flor de pasión” y Los conciertos de Radio 3 (Los Del Tonos, Josele Santiago y Loquillo); y en la sección “Fotos” un puñado de instantáneas personales cuyo contenido me reservo (sólo les diré que no hay presencia humana en ellas).

Les acabo de regalar un secreto con cierto grado de intimidad. ¿Les da esto una idea de mi perfil absolutamente caótico y descerebrado? ¿Les parece una concha de caracol extraña y pesada? ¿Qué llevan en su mp3, si es que tienen uno?

Para terminar bien la semana, les regalo también una de esas canciones “sueltas” que me gustan y que además huele a verano. La pillé al vuelo en una recomendación de Radio 3 cuando todavía iba en coche a trabajar y aprovechaba los semáforos para apuntarme cosas. Y el Ipod no había llegado a mi vida.

lunes, 31 de mayo de 2010

Recomendaciones editoriales

SUGARFREE: SCUSA MA TI CHIAMO AMORE
Perdona si lo llamo literatura


Si éste no es un blog de cine, queridos amiguitos del alma, menos aún lo es de crítica literaria pero como es mi coto privado de caza, me salto mis propias normas y hoy traigo a la palestra un libro que está despertando mi indignación últimamente. También hablaremos de canciones, también, no se me inquieten y esperen al final.

Una, devoradora del chick-lit de Marian Keyes y desprovista (casi) por completo de prejuicios en estos menesteres (eso sí, no me den ustedes El diario de Bridget Jones que me sale urticaria), se lanzó con cierto interés a ese libro que en Italia hace furor y que se acaba de estrenar en el cine: Perdona si te llamo amor. Estos días su autor ha firmado ejemplares en la Feria del Libro y decenas de adolescentes han hecho cola para conocer a alguien que “te hace volver a creer en el amor”. Me gustó el título, me hizo pensar en una historia romanticona y entretenida, suficiente para mis tardes-noches de hastío entresemanales. O eso pensé yo.

Perdona si te llamo amor está escrita por un periodista hijo de periodista, Federico Moccia, que se ha considerado suficientemente dotado también para dirigir la película de su novela, y que ha registrado ventas millonarias con este libro, con su debut Tres metros sobre el suelo, y el posterior, la secuela Perdona pero quiero casarme contigo.

Nos encontramos aquí con Alessandro, un publicista guapo, triunfador, amable, brillante aunque no pedante, seductor pero no promiscuo, con un toque de estilo que le lleva a combinar Adidas con traje de chaqueta y le hace supuestamente irresistible. Ya lo decía Clandestino Menéndez en una de sus Críticas Acompasadas, centrada en De todo lo visible y lo invisible de Lucía Etxebarría: vale que el autor se proyecte en su protagonista, pero córtate un poco y no te pintes como alguien estupendo que todo lo hace bien. Viendo la estudiada foto de Moccia en la contraportada uno cree estar viendo a Alessandro y produce cierto sonrojo ajeno el tosco autorretrato contenido en este personaje que, sin un ápice de espesor psicológico, nos recuerda a un dibujo de Jordi Labanda o a un maniquí de Armani Man. Por cierto, la egolatría de Federico Moccia llega hasta el punto de citarse a sí mismo en los diálogos de las adolescentes y sin rastro de ironías o autocrítica. Debe de considerarse un referente entre la muchachada.

A Alessandro lo abandona su novia nada más empezar la historia y sufre un absurdo accidente en su coche contra una adolescente que resultará ser su gran amor. La novia ni está, ni se la espera, aunque su ex la miente a diario parece que todo se le olvida cuando ve a la púber cuya verborrea me hace sentir ganas de abofetearla a los 5 minutos o de enviarla interna a Guadalajara. Pero él no, nuestro brillante creativo se enamora… Niki es majísima (aunque no hay quien la aguante, francamente), guapísima (aunque el autor no dedica ni una línea a describirla, sólo sabemos que lleva melena) y se propone casarse con el publicista en cuanto lo ve.

Especialmente vergonzantes son sus diálogos iniciales en el coche, en situaciones absolutamente increíbles. Algo tipo, “quita la radio”, “no quiero”, “¿por qué?”, “porque es nuestra canción”, “si no te conozco de nada…” Lo normal, vamos. Y es que Niki, amiguitos, tiene la particularidad de no dar puntada sin hilo, es decir, TODO lo que dice es sesudo, con toques de ironía precoz, inteligente, chispeante… ¿Nadie recuerda que los adolescentes son las personitas más insufribles sobre la tierra?

Un casi cuarentañero recogiendo a una menor en el instituto, los padres de la menor que se conforman con un sms como explicación a sus llegadas de madrugada a casa, una menor que se prenda de un cuarentañero, cuando todos los mayores de 30 sabemos que los adolescentes nos ven como supervivientes de la primera glaciación… Alguien debería explicarle a Moccia la diferencia entre real y verídico, porque la delgada línea que une estos conceptos se ve aquí groseramente pisoteada, eso sí, con Adidas.

A Alessandro le han encargado una campaña multimillonaria en competición con otro cerebrito de su empresa y aunque el protagonista es supuestamente autor de campañas de Nike (ahí te has pasado, Moccia), recurre a la ayuda de Niki, que no sólo es valiosa sino que es brillante y fundamental para ganar la campaña. Y aún hay más, como Niki no dibuja, su amiguita Olly (una jovencita con una sorprendente naturalidad para describir sus técnicas amatorias en las que es una maestra, vamos, lo normal) le prepara unos dibujos, que, adivínenlo, hacen temblar de emoción al mismísimo dueño de la agencia. Ah, la potente campaña de publicidad se despacha con dos ilustraciones hechas a mano y Alessando ni se toma la molestia de asistir a la reunión para presentarla, “me voy a mezclarme entre la gente”, le dice a su jefe, y éste se queda tan contento. Todo en una línea muy realista, como podrán comprobar. Sin mencionar que Alex presenta a Niki a su jefazo, “ésta es una colaboradora”, en fin, neorrealismo italiano.

Luego viene el polvete entre los jazmines, la absoluta maestría de Nikki en la cama a pesar de sus 17 años y su única experiencia sexual previa, una especie de crisis de los 40 de sus padres, las hilarantes (por patéticas) escenas de la pandilla de amiguitas… Por cierto, la pandilla de amiguitas tan simplonamente concebida como el resto de personajes: la putita, la virgen, la estudiosa y la deportista alocada inteligente, que es nuestra Niki. No sigo. Entre otras cosas, porque no me lo pienso terminar de leer, ya he perdido mucho tiempo en esta vida y como decía (creo) Borges, me entra ansiedad cuando pienso en todas las obras maestras que ya no me dará tiempo a leer.

Lo olvidaba, no me voy sin añadir que esta prosa hilada con cuatro o cinco verbos básicos y otros tantos adjetivos está salpicada de referencias metidas con calzador: cantantes populares italianos al nivel de Alejandro Sanz (¿se imaginan citando en una novela “tiritas pá este corazón partío”?), algo de Dylan, algún autor más o menos conocido que surge en escenas que dan risa, al estilo “el protagonista se levanta mentando a Bryce Echenique, y algo de cine (Closer, una y otra vez, y bodrios comerciales americanos).

Pero Moccia también recurre a un manidísimo (aunque no por ello menos maravilloso) clásico y es ahí donde comete un fallo imperdonable que procedo a explicarles. Alessandro camina desesperado por un puente y recuerda a James Stewart en Qué bello es vivir, oh sí, se siente identificado con ese George Bailey a punto de tirarse al río porque el destino le es hostil a pesar de haberse entregado a los demás toda su vida. Y Alex recuerda a Clarence, el ángel que decide mostrarle a Bailey lo que hubiera sido la vida de sus allegados si él no hubiera nacido, empezando por que su hermano habría fallecido a los 7 años al caer del trineo al agua helada, si George no hubiera estado allí para salvarle. Pero Alessandro no debe de recordar bien la escena, ya que dice “su hermano no habría nacido de no haber estado él allí”. Mi querido Federico, para citar una película hay que haberla visto y como se presupone que te ha marcado, hay que conocerla al dedillo y si no es así, uno la revisa, una o setenta veces siete. Por otra parte, si estuvieras citando un minoritario producto indo-pakistaní se te perdonaría (entre otras cosas, ninguno de tus lectores te pillaría el fallo, ni yo misma) pero no debes olvidar que Qué bello es vivir se proyecta todas las Navidades desde el año 60 y pico en todos los canales de todas las televisiones del mundo… Y para terminar, es imposible que el hermano de George Bailey no hubiera nacido de no haber estado Bailey allí, a no ser que el personaje de Stewart tuviera conocimientos de Obstetricia… ¿Eso se llama un error de coherencia?

Pero sin duda lo peor que tiene esta obra no es su lenguaje propio de patio escolar, ni su apabullante colección de tópicos sobre el amor, los adolescentes, estereotipos laborales, ni su condición de guía del ocio de Roma al citar insistemente cientos de locales de copas y restaurantes, ni la increíble historia que en ella se cuenta, ni el torpe desarrollo de los hechos. Lo realmente imperdonable, por supuesto desde mi humilde punto de vista, es que esta prosa es soporífera. Ni libro de aeropuerto, ni relax en las tardes de verano, ni apto para románticos. Un truño tedioso, eso es lo que es Perdona si te llamo amor.

Como el cine está muy caro, voy a hacerles un favor y aquí les pego una crónica de la película Perdona si te llamo amor y no me iré sin aclarar algo sobre el título que, como ya he dicho, es lo que más me gusta de la novela.

http://www.cine.fanzinedigital.com/6358_1-Perdona_si_te_llamo_amor.html

En realidad la novela debería titularse “Perdona, pero te llamo amor”, ya que la frasecilla surge de un diálogo edulcorado entre Niki y Alessandro, algo así como (cito de memoria):
Ella: Mañana nos vemos, amor.
Él: ¿Qué? ¿Qué has dicho?
Ella: Que me tengo que ir.
Él: No, repite lo último que has dicho.
Ella: Ah, lo siento si no te gusta. Perdona pero yo te llamo amor.
En fin…

Durante todo el libro, el moderno Federico Moccia cita a grupos y cantantes italiano para adolescentes y a algún veterano como Eros Ramazotti o Lucio Battisti, que es lo que podríamos llamar banda sonora del romance ya que a Alex y a Niki les encanta. Junto a ellos, Niki menciona de pasada a Prodigy y varias veces a Robbie Williams. Ante semejante panorama, traigo al grupo que ha compuesto el tema central de la película que, ya ven, se deja oir... Muy al estilo de los temas centrales ochenteros que escuchamos en tantas y tantas películas de nuestra juventud.

Ayer veía las imágenes de Federico Moccia en la feria del libro, con la misma gorra que luce en la contraportada de la novela que ha conseguido acabar con mi paciencia. Leo que según la leyenda marquetiniana, la sobrina de no sé qué productor italiano fue la que habló a su tío de aquella historia que la había cautivado y el propio escritor afirma que no se creía lo que estaba oyendo cuando recibió la llamada del productor. Desde luego, es para no creérselo.

Feliz lunes. Les dejo con Sugarfree (atención, momento Los Caños).

miércoles, 21 de abril de 2010

El verano ha desaparecido

DION AND THE BELMONTS: I WONDER WHY
Who wrote the book of love?


Era una noche oscura y gélida. Dentro del pequeño recinto pudo ver que fuera yacían cadáveres y aquel habitáculo le pareció el último reducto de vida en medio de un desastre nuclear. Se resignó a esperar y subió el volumen de la radio, en la que terminaba de sonar una joya cantada por Françoise Hardy, la versión de Catch a fallin’ star.


Y resultó ser un programa en el que dos locutores simplemente pinchaban canciones que les hacían felices, explicando, o no, el porqué. Y comenzó a sonar el I wonder why en versión de Dion and the Belmonts y tuvo una regresión a muchos años atrás, cuando compró un recopilatorio del grupo en un viaje al Reino Unido. Porque tiempo atrás un amigo había incluido esta canción en una grabación casera de rock y dowoop, en una cinta de lo que por aquel entonces todavía era Continente. Era aquel rocker que trabajaba de camarero en locales para turistas estivales, el que se peinaba tupé y a pesar de sus excentricidades era “buen chaval”, según decía la clientela. El mismo que tiempo después dejaría embarazada a su novia y bautizaría a la criatura como Aarón, “porque Elvis se llamaba Elvis Aaron Presley”.

Por aquel entonces si ibas a Guarapito era obligado pasarse por el Bahía, sólo dos pubs más allá. Por las tardes se jugaba al tetris y por las noches se miraba a los rockers bailar. “Mira, tienes que poner las manos así, es muy fácil”. Y aquel rocker con muletas dio la vuelta a la rotonda cuando ya se iba a casa en su coche sólo para decirle que le gustaba. Nunca volvió a verles y cuando, ya en casa, buscó aquella cinta grabada con canciones mágicas, no la encontró.

Pero cuando trató de localizar el programa de radio en la parrilla correspondiente le fue imposible encontrarlo y tampoco volvió a escuchar a los locutores amables que compartían canciones bonitas en la oscuridad de un desastre nuclear.

Así que recuperó, eso sí, el recopilatorio de Dion and the Belmonts y se dio cuenta de que esta canción sabía a verano.




jueves, 9 de julio de 2009

Reflexiones sobre Jacko

MICHAEL JACKSON: HEAL THE WORLD

He caído en la espiral jacksoniana, la mejor serpiente de verano que los medios recuerdan en años. Y eso que a mí Jackson nunca me ha despertado especial interés, pero reconozco sus genialidades y admito que estuve pegada a la tele viendo su funeral-homenaje-concierto. Y me encantó. Todo esto me suscita reflexiones que a nadie importan así que, qué mejor sitio que éste para volcarlas.


El funeral de Michael Jackson ha costado un millón y medio de dólares a la ciudad de Los Ángeles, en cuestión de seguridad destinada al evento y demás trámites. Ahora nadie sabe quién se hará cargo de la suma y muchos vuelven a elevar sus voces en contra de lo que llaman "circo" y demás apelativos peyorativos. Sin ir más lejos, hace un par de días escuchaba una "sesuda" tertulia de mujeres periodistas e intelectuales en las que directamente se tachaba de "imbéciles" tanto a los que seguían el show como a los que tuvieron la suerte de estar allí. Bueno, dejemos al margen la consideración de que una escritorcilla que renuncia a su nombre y elige un apellido espídico para firmar tampoco sube un escalón más allá de la imbecilidad o la mediocridad latente en sus textos. Centrándonos en Jacko, yo debo de ser imbécil, y paso a exponer los motivos:

1. Porque vi el funeral-espectáculo.
2. Porque disfruté con él y porque la música negra en general me hace vibrar y más cuando tiene connotaciones solemnes.
3. Porque entiendo a los que pasaron la noche al raso para estar allí (quizás yo no lo hiciera, o quizás sí, pero los entiendo).
4. Porque entiendo a los que lloran cuando su estrella favorita muere. El otro día ensayé distintas técnicas de viaje astral mirando al suelo mientras un montón de gente a mi alrededor decía no comprender las lágrimas por la muerte de un artista. Allá ellos. O allá yo, que soy imbécil.
5. Porque sé lo que es emocionarse con una canción y sentir un cosquilleo en el estómago antes de ir a un concierto y permanecer todo el mismo con la boca abierta y buscar un determinado tema o una voz para un momento de tristeza o alegría. Porque, en fin, he explorado todas las vertientes terapéuticas y emocionales de la música.

En definitiva, a mí las personas que no entienden a los que amamos la música me merecen muchos calificativos y no los verbalizo, ni los pienso, porque creo que en esta vida cada uno se emociona con lo que quiere. Hay quien graba vídeos de setas, hay quien estudia lenguas muertas, hay quien se masturba con películas de Shirley Temple (como el propio Jacko, parece ser). Y a mí me da igual. Vive y deja vivir ¿les suena? O para los cinéfilos, Vive como quieras.

Volviendo al funeral, desde luego los americanos tienen un sello propio a la hora de organizar estos tinglados y eso no se les puede negar. Para lo que son ellos, incluso lo vi comedido y me encantaron algunas canciones: Jennifer Hudson con el Will you be there, Germaine cantando la canción favorita de su hermano (el Smile de Chaplin) y, por supuesto, todos al final entonando el We are the world y empalmando con mi favorita, Heal the World.

Sólo me chirriaron algunas cosas y no precisamente la aparición de Paris Jackson que, en fin, supongo que se enmarca en la emotividad del momento y en el morbo que a todos nos daba ver la cara de la niña, siempre tapada con pañuelos (por cierto, descubrimos que la cría no sólo es normal sino que es una monada, como sus hermanos). Todo ello entra dentro de un objetivo de este funeral que no sé si se cumplió y que es una de las cosas que no me encajan: dar una imagen de normalidad de Michael Jackson. A ver, Jacko era un genio y aportó mucho a la música en todas sus vertientes pero "normal", lo que se dice "normal" no era... Algún día alguien identificará la enfermedad mental (¿anorexia? ¿depresión? ¿esquizofrenia paranoide?) que el artista padecía y que le llevaba a cometer las excentricidades que todos conocemos. Pero no me cuadra que ahora se hable de él como alguien corriente, rodeado de su familia, sus hijos, sus primos...

Por otra parte, otra de las cosas que me chocó mucho fue el evidente simbolismo pro-afroamericano que se respiró durante todo el evento. Los descendientes de Martin Luther King, un reverendo negro, hasta una congresista negra salió a marcarse un speech en pro de los derechos de su etnia. ¿Se nos ha olvidado ya el desteñimiento progresivo de Michael? ¿Acaso debemos ignorar que el cadáver que descansaba en el féretro de 18.000 dólares tenía la piel pálida? Qué pobre contribución realizó el artista a la integración de su comunidad, digo yo. Y me dio mucha risa ver una tertulia improvisada en La 1 en la que, además de hablar constantemente por encima de la retransmisión del funeral, había unos cuantos invitados de chicha y nabo (porque a esas horas nadie más podría) entre los que vi a uno de los Cruz y Raya (sin palabras) y al triste Álex de la Nuez (ex-rosenvinch). Éste, además de soltar unas lagrimitas, soltó unas perlitas como la que cito textualmente a continuación: ME ATREVO A DECIR QUE SI NO FUERA POR MICHAEL JACKSON, OBAMA NO SERÍA PRESIDENTE HOY. Jajajajajaaaaa, qué país... el nuestro, claro, donde cualquiera opina y ala, se queda tan ancho.

En fin, vuelvo a decirlo, o nos quedamos con la idea de que Jacko era un enfermo que vivió preso de su mente o lo recordamos como alguien "anormal", pero en ningún caso un defensor de la comunidad negra ni una persona "normal". Si acaso un lunático cuyos delirios todos hemos seguido con interés morboso y hemos contribuido a que toda su vida fuera una patochada. Pero por encima de todo, y vuelvo al principio, como debo de ser un poco imbécil, yo me quedo con su música y con las canciones que me gustaban de él. Como además de imbécil soy facilona, voy a explorar las que no conozco y en especial esa trilogía de discos que muchos llaman obras maestras. Y paso de funerales, tertulianos, desviaciones sexuales y otras gaitas.

Cura al mundo, piensa en un sitio mejor. Feliz jueves.

lunes, 22 de junio de 2009

Sin razón

BOB GELDOF: I DON'T LIKE MONDAYS
What reason do you need?


Seguro que saben ustedes quién es Garfield, el gato regordete, vago, cínico y tragón que odia los lunes. Bueno, salvando las distancias, yo me siento un poco Garfield al iniciar una semana y enfurruñada desde que me despierto pienso "odio los lunes" y muchas veces, como hoy, tarareo este estribillo. Hoy me han prestado una preciosa versión del clásico de Bob Geldof (el de los conciertos multitudinarios contra el Sida) y he decidido indagar sobre este tema, intuyendo algo en su letra... Se me ha helado la poca sonrisa que tenía y me he despertado de golpe.

El 29 de enero de 1979 una adolescente californiana con nombre de teleserie, Brenda Ann Spencer, decidió probar el regalo de cumpleaños que su padre le había hecho por Navidad: un rifle semiautomático calibre 22. La jovencita de 16 años había pedido una radio pero papá debió de pensar que ya era mayor para saber defenderse y sorprendió a todos con tan siniestro presente. Por otra parte, la nena ya sabía manejar armas. De modo que un lunes cualquiera, Brenda Ann cogió su juguetito y quiso divertirse sin salir de casa. Desde su ventana apuntó al colegio que tenía enfrente y descargó el rifle contra los niños que entraban al inicio de la jornada. Mató al director y al conserje, además de herir a casi una decena más de personas. Cuando la policía detuvo a Brenda Ann ella, lacónicamente, contestó: "Lo he hecho porque no me gustan los lunes. Era una manera de animar el día".

En aquel tiempo, Geldof tocaba con su banda, los Boomtown Rats, y el día de la matanza se encontraba en una emisora de radio en Atlanta, donde mientras le entrevistaban leyó el teletipo del suceso, recién llegado a la redacción. Geldof quedó tan impactado por la noticia que no dejó de darle vueltas y a su regreso, en el taxi, garabateó en un papel la frase que iniciaría la canción: Silicone chip inside her head had switched to overload. A continuación visualizó a la macabra adolescente justificando su crimen mientras los periodistas le preguntaban aquello de Tell me why?. Lo que en un principio estaba destinado a ser una cara B tuvo tanto éxito en directo que Geldof lo publicaría como single y fue número uno en el Reino Unido durante cuatro semanas, en el verano de 1979.

Brenda Ann fue condenada a 30 años de prisión que nunca fueron rebajados ya que jamás mostró arrepentimiento ninguno. Tras sucesivas comparecencias ante la junta de la libertad condicional, se ha pospuesto la siguiente vista al próximo 13 de agosto, cuando se decidirá si, a pesar de su evidente desarreglo mental, la que hoy en día es una adulta de 46 años sale a la calle y se reinserta en la sociedad.

Geldof se inspiró en la respuesta de la adolescente, en cómo el mal existe y no tiene explicación ninguna. Y podríamos hablar largo y tendido sobre las matanzas que periódicamente salpican los Estados Unidos y en ocasiones Europa o en las razones que llevan a regalar un arma de fuego a una cría. El caso es que el I don't like Mondays se ha convertido ya en un clásico con decenas de versiones, coreado como un himno en conciertos. No está mal de vez en cuando tener presente que la maldad está ahí fuera, aunque sea consecuencia de un problema mental. Ahora me recorre un escalofrío cada vez que escucho el estribillo de este tema y casi casi me emociona hasta la lágrima.

Feliz lunes, o no.



jueves, 18 de junio de 2009

Con la cara despejada

BOB SEGER: AGAINST THE WIND
I'm older now but still running against the wind


Hoy tengo un poquito síndrome de hilo musical y tarareo una coplilla "clásico de ayer, de hoy y de siempre" que me encanta, que lleva en mi cabeza hace ya muchos años, cuando la descubrí en la banda sonora de aquella patochada llamada Forrest Gump. Firmada en el 80 por el cantautor folk americano Bob Seger, ésta es una canción melancólica, de recuerdos de adolescencia, de amores perdidos y de viajes iniciáticos que se acometen desafiando al viento.

Ya saben, uno de repente se para a pensar y se da cuenta de que lleva años corriendo, pero no como Forrest Gump, sin sentido, sino corriendo para escapar de la propia vida, para alcanzar a la escurridiza felicidad, corriendo para llegar a tiempo, corriendo para coger el tren. Y siempre corriendo con el viento de cara, algo que te dificulta más la maniobra pero te despeja la vista por completo. Cuando te detienes, descubres que estás agotado pero asoma en tus labios algo que se parece a una pequeña sonrisa de satisfacción...

Feliz jueves.




miércoles, 10 de junio de 2009

Aniversario en negro

RAY CHARLES: HIT THE ROAD JACK


Hoy hace 5 años que murió Ray "Don't call me Sugar" Charles y me parece que es obligado su recuerdo. Y como no quiero pensar mucho, ni en esto ni en nada, voy directamente con mi canción favorita, huyendo de la empalagosa Georgia on my mind, que nos recuerda que éste era uno de los nombres fundamentales del rock y sólo con oirle uno sabe lo que es tener swing y por qué cierto tipo de música se llama "alma".

Poco después de morir Ray Charles, en un polvoriento Mimed, Josele Santiago, gran amante y conocedor de los clásicos, le dedicó una de sus canciones y en un momento de la misma, alzó las manos al cielo guiñando con un gesto de complicidad. Y el amigo que yo tenía a mi lado me dijo "¿Qué hace?" y yo simplemente contesté, "Está saludando a Ray".

Por él y por todos nosotros, un temazo que por cierto era sintonía de una serie cuyo nombre he olvidado, aquella en la que un marido cínico hablaba con un perro de peluche en su sótano, contándole sus males conyugales.

Feliz miércoles.

lunes, 1 de junio de 2009

Pronto ha de llegar el calor

GERMÁN COPPINI: MUJER

Dice Jesús Ordovás que Alone again or es una de las mejores canciones de la historia y el disco de Love en el que se incluye, el mítico Forever changes, grabado en 1967, uno de los 10 mejores también de la historia. Dejando al margen los gustos de cada cual y la utilidad de estas listas que no se basan en nada, Alone again or es una canción increíble, maravillosa, que crece cada vez que alguien la canta.

Alone again or sonó allá por el 89 o 90 en una campaña de El Corte Inglés y quedé tan fascinada por ella que pedí a mi padre que la buscara, entre sus alumnos (era una práctica habitual entre nosotros, otro día les contaré la de cositas grabadas en cassette que me llegaron por esta vía, ¿imagino que a cambio de algún puntito en el examen...?). Y un día vino con una cinta grabada, viejísima, con la canción en cuestión cantada por The Damned y me hizo muy feliz porque yo no sabía que Love existía y de hecho, hoy en día no sabría decir si era esta versión o la original la que ambientaba el anuncio de ECI.

Por la misma época Germán Coppini, ex Golpes Bajos, publicaba su disco en solitario Flechas negras y, oh sorpresa, el primer single era otra versión de Alone again or, en español y titulada simplemente Mujer. Probablemente ésta no sea la mejor recreación de la canción pero a mí me emocionó en su momento y sigue haciéndolo, supongo que por el placer de cantar en español una letra que, por otra parte, tampoco es muy complicada en inglés. Y por las referencias al futuro, al verano, vaya usted a saber, desde el primer momento me enganché a esta canción.

Y como por aquel entonces, además de pedir discos a los alumnos de mi padre, yo grababa esas maravillosas cintas de la radio que todos los nacidos antes del 90 hemos atesorado, decidí hacerme con el tema. Entonces Diario Pop se emitía los fines de semana por la tarde, creo que de 17 a 19, y el bueno de Ordovás tenía un contestador en el que pedías canciones y te las ponían, si había suerte. Bueno, por qué no probar, pensé yo pero como en la adolescencia todo te da vergüenza, por qué no pedir a papá que llame por ti... Dicho y hecho. Y tuvimos suerte y Jesús emitió la grabación y la canción. Y yo estaba allí para apretar el botón de "record" en el momento exacto.

Para finalizar esta estampa de juventud, les diré que yo, Capricornio con cierta tendencia a la tacañería para los gastos inútiles, tenía la manía de aprovechar las cintas hasta el último minuto (manía posteriormente trasladada al cd, pero ya no era lo mismo). Así que cuando los chicazos de mi colegio me dejaron mi primer disco de los Enemigos y vi que me sobraban 10 mns en la cara A de una cinta de 90, junto a otra petición contestada (le cogimos afición y pedimos el Si tú, si yo de Kiko Veneno) allí ubiqué Mujer, de Germán Coppini, presentada por la voz de mi padre. Con un fuerte acento que delataba los orígenes geográficos de los Dumont.

Y hoy en día, Internet ha sustituido a los alumnos y suelo buscarme la vida por la red en cuanto a discos o rarezas. Así que cuando descubrí un blog entero de grupos españoles mayoritariamente de los 80, no sé por qué busqué a Germán Coppini, que por cierto no ha vuelto a engancharme con ninguna canción, y me hice con el Flechas negras. Pero sólo por tener esta versión de Love.

De todas maneras, sigo prefiriendo mi cara A de cassette con la voz de mi padre, ligeramente metalizada por el contestador automático.

Feliz lunes.

Germán Coppini: Mujer (Flechas negras, 1989)



The Damned: Alone again or (1987)

viernes, 22 de mayo de 2009

Bajo el sol de la Toscana

DEAN MARTIN: ON AN EVENING IN ROMA










Se han librado ustedes por pelos de una paparruchada propia de días rojos. En su lugar, me he puesto a pensar en música italiana para ilustrar el fin de semana que tengo por delante y me he dado cuenta de que no me gusta la música italiana. No tengo ningún cantante preferido, me parece que casi todos suenan igual y vienen a mi cabeza sólo temas sueltos, eso sí, preciosos.

Así que me he dejado llevar por el cine y he recordado esta maravilla que si bien no está entre mis 130 mp3 favoritos, sí digamos la tengo entre mis all time favs. En la voz de Dean Martin (que por momentos me gusta más que Sinatra) suena este On an evening in Roma, que creo recordar que estaba incluido en la banda sonora de Mickey Ojos Azules, un bodrio protagonizado por Hugh Grant cuyo tema central, éste, nos gustaba poner allá por el Pleistoceno, cuando hacíamos un programa de radio de música y cine. Yo robé este single de la emisora. Lo confieso y hago bien en expiar mi pecado porque era una emisora católica, en la que un cura siniestro y feo vino un día a echarme una charla sobre cómo locutar y ser profesional. Claro. Trabajando gratis, los sábados a las 9 de la mañana. Claaaaro, claro.

En fin, que me desvío. No me voy a Roma (que si lo hiciera ya les había plantado el Three coins in the fountain de Sinatra) pero como me voy a otra de las ciudades más bellas de Italia, voy a ir entrando en calor con esta preciosidad. No deja de maravillarme cómo la voz humana puede tener esa cadencia y esa elegancia, incluso cantando en un idioma extranjero. Y héte aquí que buscando imágenes de una película que nadie debe perderse para pasar un buen rato, Bajo el sol de la Toscana, me encuentro con un trailer en el que suena de refilón el bueno de Dean. Ya saben, la historia real de una americana que huye de todo y compra un palacete en la Toscana. Después de verla me compré el libro pero me resultó aburrido, es infinitamente más bonito ver las aventuras y desventuras de Diane Lane en pantalla. Y esos paisajes, esa casa... Todo será que no vuelva con una escritura de propiedad firmada.

Feliz fin de semana.




miércoles, 20 de mayo de 2009

Joyitas sencillas

JOSH ROUSE: SLAVESHIP

Dios mío, yo no sabía lo que era el estrés ni el cansancio hasta este año... Rápidamente y por quitar el tono lúgubre de las últimas entradas, una de esas canciones que siempre siempre me ponen de buen humor y me dan ganas de bailar. Josh Rouse es un americano que vino a Valencia, se enamoró y se quedó y actualmente reside en la que fuera la primera casa de mis padres, donde yo viví apenas unos meses de mi vida. O eso me gusta pensar, que él vive allí. En cualquier caso, es ese tramo de la calle. :)

Rouse anda ya por su nosécuantos disco pero yo siempre me quedo con esta joya del Nashville que ya se ha convertido en un clásico y por supuesto está entre mis 130 imprescindibles. Perfecta. Sencilla. Divertida. Sin pretensiones.

Disfrútenla.

miércoles, 6 de mayo de 2009

¡Extracto de pollo en lata!

LOS CANARIOS: GET ON YOUR KNEES

Resulta que la SGAE, cuya cabeza visible es Teddy Bautista, ha vuelto a dar muestras de su voracidad recaudando (y a titular publicado devolviendo) el porcentaje correspondiente por una actuación benéfica a cargo de David Bisbal, que dio un concierto sin cobrar para reunir fondos para un niño aquejado de una extraña enfermedad. Como a veces el fin justifica los medios, pasaremos por alto que la sesgadísima noticia, el titular, el editorial y todo lo que ha rodeado este hecho están teñidos de la demagogia más absoluta. Pero eso es harina de otro costal, otro día ya ahondaremos en lo que nos lleva a ser pelín cínicos con el tema de la SGAE, la piratería y el canon.

Resulta que una (otra más) fallida comedia española que se estrenó en Semana Santa, El final del camino incluía otro temazo de Los Canarios del que ya hablamos aquí hace un tiempo, el genial Free yourself.

Resulta que todos los miércoles permanezco diez minutos en una sala de espera en la que la única lectura interesante es un especial publicado en El País Semanal sobre las 100 mejores canciones de la historia, o algo así, votadas por infinidad de músicos españoles. Resulta que alguien ha tenido dos dedos de frente y ha incluido el Get on your knees y en el texto del reportaje el periodista apunta la necesidad de dar a conocer el nombre de Teddy Bautista a las nuevas generaciones, por aquello de que hubo un tiempo en el que nos regalaba canciones increíbles, antes de entrar de lleno en la burocracia carroñera.

Así que, en un acto divulgativo y pedagógico sin precedentes, les contaremos sucintamente quién era este señor antes de ponerse al frente de la SGAE y por qué hemos de rendirle pleitesía a diario, especialmente los que amamos el sonido sixties. Tirando de Wikipedia, descubrimos que el grupo comenzó llamándose Los Ídolos, para rebautizarse como The Canaries (en un guiño a su origen isleño) tras el viaje a Estados Unidos en el que grabarían un primer EP. Constituidos ya como Los Canarios, publican una serie de singles fuertemente influidos por el soul entre los que destaca Get on your knees, canción del verano en 1968, grabado en Londres. Sobre esta canción se ha escrito mucho, obviamente lo primero que llama la atención es la provocación que encierra su letra: lo has hecho mal así que escucha mi canción si quieres salvar tu amor, ponte de rodillas, nena, y reza por tu amor. A nadie se le escapa que estamos ante una felación en toda regla, repetida como el estribillo hasta la saciedad. Pero como en España no se hablaba mucho inglés, supongo que pasó desapercibido el verdadero mensaje.

Por otra parte, alrededor de esta canción surgió una absurda leyenda urbana que caló hondo entre el público de la época, una vez más analfabeto en la lengua de Shakespeare. En el minuto 2.08 (comprúebenlo) de la canción, Teddy Bautista pronuncia la siguiente frase: "it's gotta be for your love", o si lo prefieren, "is gatubi for yor lov", lo que para los españolitos del momento, inexplicablemente, se convirtió en "¡extracto de pollo en lata!". Y lo repitieron como esas consignas satánicas que se supone que suenan en algunos lps escuchados del revés o cual leyenda urbana de Paul Mccartney muerto, presuntamente proclamada en los coros del Helter Skelter. La frase quedó tan grabada en la opinión pública que, despojada de todo sentido si es que alguna vez lo tuvo, se convirtió en una consigna de rebeldía proclamada en manifestaciones estudiantiles. ¿No les APASIONA esta historia? Me resulta fascinante pensar en cómo se llega a una frase tan surreal como "extracto de pollo en lata" y con qué cara alguien grita esas palabras en una revuelta juvenil, pretendiendo reivindicar algo. ¡Extracto de pollo en lata!

Ya en los 70 Los Canarios se dejan influir por el hippismo y posteriormente por el rock sinfónico, al gusto de la época. En el 70 publicarían el Free yourself y para mediados de la década, la cosa ya había perdido su gracia.

De manera que éste es Eduardo "Teddy" Bautista, el vocalista (no sé si compositor) de enormes canciones al que ahora vemos jubilado en músico avaricioso con, no seamos injustos, un pequeño porcentaje de buenos motivos. La duda es si ese porcentaje es el 10% que recaudaron en el concierto benéfico o mucho menos...

Porque esta canción es increíble, porque muevo las caderas y deslizo automáticamente en cuanto la escucho, porque se ha reivindicado incluso en recopilaciones foráneas de northern soul y porque la SGAE es un monstruito que cada vez pide más, sólo me queda gritar una cosa: ¡Extracto de pollo en lata! ¡Extracto de pollo en lata! ¡Extracto de pollo en lata! ¡Extracto de pollo en lata! ¡Extracto de pollo en lata! ¡Extracto de pollo en lata! ¡Extracto de pollo en lata! ¡Extracto de pollo en lata! ¡Extracto de pollo en lata!

Aquí pueden descubrir la consigna oculta:



Y aquí, una actuación en el histórico "Qué noche la de aquel año". Me sobran los coros negroides femeninos y Teddy estaba mayor, pero el que tuvo, retuvo.

martes, 14 de abril de 2009

¿Resistiré?

EL DÚO DINÁMICO: RESISTIRÉ
Me volveré de hierro para endurecer la piel


Me da casi tanta vergüenza traer aquí a este Dúo como lo que voy a contar, y eso que la canción que comparto me encanta desde hace años, para qué negarlo. Pero resulta que el domingo por la mañana lloré mientras la cantaba... Estaba yo escuchando un programa de radio sobre "canciones para oir en el coche" y alguien sugirió este tema, que no sólo es fantástico para ir conduciendo sino que aparecía en el desenlace de Átame, cuando Loles León introducía un cassete en el coche en el que los personajes sellaban su reconciliciación. Átame es desde siempre mi película favorita de Almodóvar y muchos conocimos esta canción gracias a ese fotograma.

Bien, sonaba este fantástico estribillo y yo cantaba a grito pelado mientras me dedicaba a algún quehacer doméstico y ¡no pude seguir! Porque me ahogaba y notaba ya el agua salada mojando mi cara, qué cosas. No lo digo con orgullo sino con preocupación aunque probablemente se deba a demasiadas horas encerrada entre cuatro paredes viendo cosas no demasiado agradables. ¿O son años?

O quizás, ésta sea la mejor canción para momentos duros porque es terapéutico eso de cantar soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie. Y las estrofas son magníficas y sube y sube el tono en el estribillo y nos encontramos con una canción que nunca decae. Y quién se resiste a la tentación de tararear hasta la instrumentación, como hace Antonio Banderas... ¿Ven? Ya me ha vuelto a pasar, como a Victoria Abril en la película, esa lagrimilla traicionera. :)




martes, 7 de abril de 2009

Lluvia y cowboys

VIC CHESNUTT: WHERE WERE YOU

Aquí, una canción que me ha perseguido desde hace más de diez años, cuando la enconmtré abriendo un recopilatorio de Rock de Lux. Aquí, un amigo, un vaquero melancólico que compone temas extraños, llenos de instrumentación de la que a mí (lo confieso) me echa para atrás y que sin embargo entona aquí un lamento emocionante. Un reencuentro perfecto para un día de lluvia (y van ya casi siete).

No soy una experta en Vic Chestnutt así que no voy a manejar datos que cualquiera podría encontrar en internet en un par de clics. Parece ser que este hombre compone desde su más tierna infancia y a los 18 un accidente de coche le dejó parapléjico, aunque pronto descubriría que podía seguir tocando la guitarra. Michael Stipe le produjo un par de trabajos y al hablar de él muchos citan nombres como Lambchop, pero yo me limitaré a recordar la voz del jovencito Springsteen, allá por el Nebraska o Darkness on the edge on the town.

Una canción llena de lluvia, escrita para alguien que llega demasiado tarde. Feliz inicio de Semana Santa.

lunes, 30 de marzo de 2009

Encuentros en la noche

BETTY TROUPE: EL VINILO
O de cómo los caminos de la música y la vida se entrelazan con una precisión que llega a asustar...

Tostonazo personal, 1ª parte.
Prólogo.

Hace muchos, muuuuuchos años, cuando la joven Dumont iba a un colegio bilingüe, mixto y presuntamente progresista, alguien decidió crear un periódico hecho por y para los alumnos del curso. Si el colegio hubiera sido progresista, sin el "presuntamente", la iniciativa no sería algo sin precedentes y los artículos allí escritos no hubieran sido mirados con lupa por personajillos "presuntamente" escolarizados que a duras penas proferían sonidos para que no se les enviara a centros de educación especial.

Sea como fuere, el periódico era una decena de hojas grapadas, con aspecto de fanzine y en el que la gente incluyó textos de opinión sobre todos los temas imaginables. Dumont decidió opinar sobre música y, sometida a la tiranía de los que se burlan de las chicas responsables, decidió opinar bajo pseudónimo, provocando comentarios entre los mismos idiotas que jamás sospecharon que ella era la que hablaba de esos discos que ellos escuchaban y de los que creían tener la exclusiva.

Elegir el pseudónimo no fue difícil. Buscó un nombre que rindiera homenaje a la música de los 80, que por aquel entonces la joven Dumont descubría con placer infinito, y que además sonara a chica. ¿Sildavia? Hmmmmm... ¿Betty Troupe? ¡Bingo! Nombre de grupo ochentero, valenciano para reivindicar la tierra y perfecto para una pluma femenina.

El periódico se publicó y días después una profesora (con la que por cierto más de una década más tarde Dumont, ya profesional del tema, mantendría una agria discusión sobre libertad de expresión y prensa escrita) se acercó a ella para decirle: ¿tú sabías que las chicas de Betty Troupe estudiaron aquí? De modo que Dumont sonrió complacida, sintiendo que el azar estaba de su parte y sabiendo que siempre recordaría aquel nombre-talismán.


Tostonazo personal, 2ª parte.
Flashback.

Corrían los primeros 80 cuando la música electrónica reinaba con fuerza en todo el mundo y España acogió la moda con los brazos abiertos. Al calor de bandas como Glamour o Vídeo surge en Valencia Betty Troupe, grupo liderado por Flora, al que luego se sumarían dos mujeres más, Fabienne y Marina. Su estética poseía un indiscutible magnetismo, al que contribuía que las "miembras" del grupo fueran tremendamente atractivas, por lo que en el 83 fichan por una multinacional y surge un maxi single con su canción emblema: El vinilo. El tema tuvo mucha repercusión y poco después se publicaría en un lp completo, Nuevos héroes, que sin embargo no llegó a cuajar y estos mermados resultados, junto con ciertas crisis internas entre los componentes del grupo, hicieron de Betty Troupe una one hit band de la que poco más se supo.

(Más información: http://www.popes80.com/grupos/betty.htm)

Tostonazo personal, 3ª parte.
El desenlace.

Dumont tenía anotada la fecha en la agenda, aunque sin mucho entusiasmo: fiesta de antiguos alumnos. Un encuentro dirigido a las promociones anteriores a la suya pero al que iría a prestar apoyo logístico, por una mezcla de nostalgia y adhesión a una causa que de alguna manera la mantenía vinculada al recuerdo de tiempos felices. Después de pasar varias horas tras una barra sirviendo (y tomando) cervezas, la ya no tan joven Dumont se dirigió junto al grupo a un local en el que bailar y charlar hasta altas horas de la madrugada. Margaret conversaba, gintonic en mano, con varios amigos y se encaminó al baño, donde, no se sabe cómo, se produjo el milagro. Secundada por una morena altísima y una rubia no menos atractiva, Dumont escuchó las palabras mágicas, Betty Troupe, y se dio cuenta de que estaba entre ellas. Y se lo dijo. Y ellas se deshicieron en sonrisas y algo más: "Flora, ven aquí que nos hacemos una foto..." Y las tres posaron. Y Dumont contó la historia del pseudónimo y ellas se la contaron a cuanta mujer entraba en el baño. Y minutos después la morena recorrió la pista para pasarle a Dumont por bluetooth aquellas imágenes, "yo ya estoy mayor, coge tú mi móvil que te aclararás mejor". Y ella se las envió y entraron en el teléfono remitidas por "Fabienne" y sonrió al comprobar que no necesitaba pellizcarse porque era cierto. Y Fabienne le contó a Dumont secretos sobre desavenencias personales y el por qué de su reunión frustrada, que ella guardó off the record en su cabeza.

El testimonio está aquí y más abajo está la canción. Nunca subestimen las posibilidades de una reunión de antiguos alumnos. Feliz lunes. :)



Actuación del 83 en el mítico Tocata, con "sonido pregrabado". Flora canta y Fabienne toca los teclados. Aunque El vinilo fuera su gran éxito, confieso que me gusta más MS 20, la canción que abre.

lunes, 16 de marzo de 2009

Falleras británicas

LILY ALLEN: KNOCK 'EM OUT

Esta mañana he bajado a mi garaje duchada, vestida para trabajar, adormilada pero despierta tras una dosis razonable de horas de sueño, y me he topado con una pareja de adolescentes que, sobre un coche y con los pies apoyados sobre su moto, me miraban con la cara de pánfilo que te dan la pubertad, el primer amor y posiblemente el alcohol de la noche. Yo les he devuelto la mirada tratando de aparentar dignidad por mi condición de adulta responsable que se dispone a levantar el país, pero a la vez buscando cierta complicidad o al menos una dosis de comprensión hacia su edad y sus circunstancias. Por el retrovisor he vuelto a observarles y ellos seguían callados, clavando su mirada en mí. A la salida había menos tráfico que de costumbre y decenas de calles estaban cortadas; por ellas nos mezclábamos los trabajadores con los que terminaban la juerga de la noche anterior.

Son Fallas. Qué le vamos a hacer. El viernes una horda de adolescentes zarandeó el coche en el que iba de copiloto al intentar entrar en el casco antiguo (craso error, lo sé) y todos gritaban a nuestro paso. Al circular por las calles más o menos despejadas, no dejábamos de encontrarnos a personas que nos hacían muecas. Durante el día tuve que esquivar a miles de niños con instintos asesinos, ubicando sus petardos estratégicamente como bombas que buscan causar el mayor daño posible. Es la guerra fuera de casa mientras en tu cabeza tratas de combatir otro tipo de guerras y les aseguro que el continuo ruido de explosiones no ayuda en absoluto. Son Fallas. Qué le vamos a hacer.

Si Lily Allen fuera española, sería fallera. Incluso, sin serlo, si viniera aquí se mezclaría con toda la chusma de púberes borrachos que saltan de coche en coche y dejan a su paso un rastro enorme de botellas vacías. Los que rompen el silencio de la noche con gritos y petardos y los que durante el día se pasean desafiantes, con el rostro desencajado por la resaca. Estos días me he acordado de esta inglesita rebelde que ha publicado su segundo lp, It's not me, it's you, que todavía no he digerido del todo y a la que vi en directo pudiendo comprobar como decía, que es una hooligan arrabalera más. Pero tiene gracia, las cosas como son. Incluso perpetrando una versión de Blondie.


De verdad, pónganse el Alright, still si quieren dar color a una mañana de trabajo rutinario o alegrar una jornada de sábado, porque esta colección de canciones es divertida, luminosa y muy desenfadada. Hasta que deguste su segundo trabajo, éste no deja de sonar en mi reproductor. Desde la archiconocida Smile hasta esta Knock 'em out, que es de mis preferidas. Ninguna tiene desperdicio y ojalá, entre la marabunta fallera y las verbenas cada vez más cochambrosas sonaran más estas melodías, aunque provengan de lo peorcito de la sociedad inglesa. De los mismos que vienen a emborracharse y pedir paella a las 3 de la madrugada (y tampoco se dejan tanta pasta).

Que las quemen pronto. Por favor.

Lily Allen: Knock 'em out (Allright, still - 2006)

jueves, 12 de marzo de 2009

Enfermos

Corcobado y Cría Cuervos: Pídele a Dios

No me gusta el bolero, es un género que no me atrae, por lento, ñoño y quizás propio de una época con la que no me identifico especialmente. Peeeeeeero (hay un pero, claro), ya lo dije una vez, cuando uno escucha boleros con atención, descubre letras bastante bien elaboradas, que posiblemente con otra escenografía musical brillan con luz propia. Voy más allá. Hay una vertiente del bolero que nada tiene que ver con el amor ni con las confesiones arrebatadas hacia una mujer imposible, son más bien letras de odio, resentimiento y mucha mucha sed de venganza. Y estos cantos a la amargura los descubrí gracias a Javier Corcobado y sus Boleros enfermos de amor.

Con Corcobado tengo una relación de amor-odio. Tengo varios discos de él y como he mencionado, sus versiones de boleros me enloquecen, pero así como algunas canciones suyas me encantan, otras me parecen tremendamente soporíferas y todas destilan un peligroso tufillo a pretensiones sin nada detrás. Es decir, que viene este señor y junta en unos versos palabras sonoras y potentes como "amor, odio, muerte, cielo, negro, sangre, roca, cadáver" y muchos le aplauden como un genio de nuestra poesía contemporánea. Ni tanto, ni tan calvo.

La cuestión es que, volviendo a lo nuestro, a mí sus dos discos de boleros me encantan. Compré la primera en vinilo y me presenté a un examen de inglés con él en una bolsa, con mis 19 añitos y para pasmo de la profesora cuando, muy amablemente, me preguntó qué había comprado y quiso ver el disco, con esa Olga Guillot invertida en portada. Un día descubrí que si lo escuchas a 45 rpm suena igualmente bien, incluso algunos temas ganan con el acelerón, pero eso ya es otra historia. Me sobra la broma del bolero de Ravel y también el único tema original firmado por Corcobado, el Enfermo de amor, pero en conjunto me parece un experimento interesante.

Como últimamente estoy atesorando discos que perdí hace tiempo por el cambio a cd o mp3, me siento muy feliz de haber recuperado los 2 volúmenes de boleros. He vuelto a escucharlos y he comprobado algo que ya sabía: que me los sé de memoria. Es casualidad pero estos días hablaba yo de este hombre y del efecto terapéutico de algunas canciones y no cabe duda, esto es el antídoto contra el desamor y en general, el desahogo de la rabia y el dolor. Pídele a Dios que me muera para quitarte de encima al más terrible enemigo. Dile que tienes conmigo una deuda tan enorme que jamás podrías pagarme. [...] Que yo viva es tu castigo pues mientras siga viviendo te voy a estar maldiciendo. Sobran las palabras. Sólo es comparable a si hace daño la bebida, más daño me hizo tu amor o a aquello que sonaba en Carne Trémula firmado por Albert Plá, yo quiero que tú sufras lo que yo sufro y aprenderé a rezar para lograrlo.

Son tiempos de terapias y de liberación emocional, así que aquí va un bolerazo de odio y rencor y que cada cual lo aplique a su gusto. ;)