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miércoles, 3 de junio de 2009

Re-ciclando

MANOLO TARANCÓN: VENDAVAL
Aprendí, aunque vengan vientos de Levante no hay que correr

Hoy va de reciclaje la cosa y me van a permitir que emule a Cela y utilice mis propios escritos pero es que ésta es la historia de una crónica que nunca llegó a publicarse, por "problemas técnicos" y oigan, no me la voy a guardar para siempre. Y además, es una excusa perfecta para compartir Vendaval, mi canción favorita de Manolo Tarancón, del que hablaré otro día. Y también, por qué no, aprovechamos y escuchamos algo más del Manifiesto desastre de Nachete.

Hrrmmm, carraspeo y me pongo seria, que yo cuando trabajo no bromeo. :)


Manolo Tarancón y Nacho Vegas.
Sala Mirror, 4 de abril de 2009.

Cosas que se pueden hacer un sábado por la noche con 17 euros: cenar más o menos decentemente; tomarse dos cubatas; ir al cine acompañado; comprar un libro y leértelo… o ir a un concierto de alguien que te la sopla y hablar a voz en grito con tus amigos molestando al personal. O peor, ir a un concierto de alguien cuyas canciones te sabes (así que presuponemos que te gusta) y hablar a voz en grito con tus amigos molestando al personal, en lugar de quedarte en tu casa con esos mismos amigos y ponerte el disco de fondo… El ser humano es imprevisible y el público valenciano, más aún.

Proferido el inevitable gruñido, porque la mala educación de muchos no tiene nombre, empezaré por el final, diciendo que probablemente Nacho Vegas ofreciera el sábado 4 de abril una de sus mejores actuaciones hasta la fecha, al menos en Valencia. El gijonés está de gira sin Las Esferas Invisibles pero su nueva banda suena afinada y engrasada como si le hubieran acompañado siempre. Abrió el concierto La plaza de la Soledá, dando paso a un repertorio en el que todos sus discos estuvieron presentes en mayor o menor medida, excepto el Verano fatal. Y todo sonaba a nuevo, lo que hace pensar en una labor de reinterpretación buscando la belleza de las canciones, quizás más que la promoción de El manifiesto desastre, que no es ni mucho menos el mejor trabajo de Vegas. Impertérrito y menos locuaz de lo habitual, oculto tras una maraña de pelo, Nacho cedió el protagonismo en ciertos momentos a sus músicos y, cuando por fin se callaba el gallinero, se vivieron destellos de magia como los de Ocho y medio. El asturiano mostró una voz potente que se elevaba sobre guitarrazos y distorsiones, como en El tercer día, Dry Martini o Perdimos el control, y se tornó seductora y vibrante para acompañar el country amable de Crujidos, Que te vaya bien Miss Carrusel o Detener el tiempo. Impecables sonaron Días extraños, Secretos y mentiras y Un desastre manifiesto y, como viene siendo habitual, el público bailó y coreó, manos en alto, El hombre que casi conoció a Michi Panero, en la que Vegas estuvo acompañado de un inaudible Manolo Tarancón (por cierto, ¿dónde estaba Nacho cuando Tarancón cantó Super Ocho, el dúo de ambos incluido en el disco de éste último?).

Al valenciano le tocó la desagradecida labor de telonero y ofreció al público su principal aval, la sinceridad o lo que es lo mismo, la ausencia de poses. Sin hacer grandes canciones y siempre con el inevitable tufillo a Quique González, Tarancón cuenta con un repertorio más que decente e incluso tiene canciones preciosas como Vendaval. El público, aunque charlatán, le respetó y aplaudió algunos de sus temas lo que, en los tiempos que corren, es casi un triunfo. Y si no, que se lo digan a Nacho Vegas, que llenó la sala pero, vuelvo al principio, no pudo evitar que ciertas conversaciones se oyeran a veces por encima de sus versos. Por cierto, que con una sala abarrotada y un elevado porcentaje de féminas espectaculares coreando estribillos y ejecutando bailes sensuales buscando la mirada del asturiano, sorprende que alguien todavía se atreva a llamarle “maldito”.


Fin de la crónica que nunca vio la luz. Si alguien la quiere reproducir tiene mi permiso, citando su autoría, of course. Y si alguien tiene ofertas de trabajo, diríjanse a margadelmonte@yahoo.es jejeje... :)


Manolo Tarancón: Vendaval (Más allá de uno mismo, 2008)




Nacho Vegas: Un desastre manifiesto (El Manifiesto Desastre, 2008)

martes, 9 de diciembre de 2008

Sólo para vegasmaníacos

NACHO VEGAS: DRY MARTINI S.A.

Hoy es el 34 cumpleaños de Nachete Vegas, que el día 1 publicó su último trabajo, El manifiesto desastre. Me quería tomar unos días para hablar de este disco, que estaba esperando con bastantes ganas y que no diría que ha supuesto una decepción total, pero sí en parte. Para mí los mejores trabajos de Vegas son Actos inexplicables y Desaparezca aquí, aunque considero que el Cajas de música difíciles de parar tiene temas enormes y la colección de eps, singles y discos conjuntos que ha publicado, también contienen grandes joyas.

El problema que le veo a El manifiesto desastre es quizás su falta de solidez. No es un trabajo rotundo, con una línea argumental, de esos que escuchas una y otra vez para llegar a asimilar. Aquí lo escuchas una y otra vez para saber con qué temas te quedarás y cuáles descartarás en sucesivas ocasiones. Me huele un poco a batiburrillo de cosas ya hechas, nada por aquí, nada por allá, voilà... Por ejemplo, el tema que lo cierra, Morir o matar, ante el que crítica y fans se han arrodillado y lo consideran un nuevo Ocho y medio, para mí es un ladrillito con buenos momentos y sobre todo, es el deseo de hacer otro Ocho y medio o En la sed mortal pero sin la espontaneidad de aquellos. Vamos, que parece que alguien le haya dicho a Nacho que se curre una cancioncita densa, que eso le funciona.

Por lo demás, preciosa y muy tarareable Crujidos, aceptables Nuevas mañanas, Mondúber y Desastre manifiesto, curiosa la ranchera En lugar del amor y me sobra Lole y Bolan. Digámoslo claramente, que no es la primera vez, me sobra Christina Rosenvinge, sus coros angelicales en Junior Suite, su pose, sus eses arrastradas... ¿Alguien lo dudaba?

El otro problema de este disco es que empieza con Dry Martini S.A. y a mí ésta me parece una canción enorme. Quizás no sea el mejor Nacho pero creo que supera con creces el resto del disco y claro, te ponen la miel en los labios y luego te la quitan, y no precisamente dándote un beso. En este tema, Vegas cuenta una historia muy triste, de un tipo que bien podría ser el que miraba la gotera para no pensar en Ocho y medio, un solitario que sólo se siente acompañado por la mujer a la que ama cuando practican el sexo. Frases más que memorables, un poquito de humor (nos quedará, menos mal, dry martini sexo anal) y esos coros que tanto le gustan al asturiano, con mensajes susurrados (quererte es atrapar con las manos el aire, quererte es como obrar un milagro).

Todo sea dicho, el disco me gusta y le concedo todavía muchísimas escuchas, pero queda muy lejos del Vegas que me electrizó con otros textos.

En cualquier caso, felicidades, campeón. ;)

Nacho Vegas: Dry Martini S.A.
(El manifiesto desastre, 2008)


lunes, 27 de octubre de 2008

Casi

NACHO VEGAS:
EL HOMBRE QUE CASI CONOCIÓ A MICHI PANERO


Los Panero son esa familia de intelectuales y poetas tan geniales como locos, y no es un término gratuito ya que Leopoldo María reside de manera permanente en el psiquiátrico de Mondragón y todos ellos han sido tan exquisitamente refinados y cultos como entregados a los excesos. Los interesados deben ver, si no lo han hecho ya, el crudo retrato cinematográfico que es El desencanto. Michi es el nombre con el que se conocía a José Moisés, el menor de los hermanos, poeta como el resto y como lo fueron su padre y su tío.

Era inevitable que una joven generación de escritores y músicos se viera atraída por la personalidad esquiva y maldita de estos intelectuales de clase alta, reivindicados en ocasiones por muchos que apenas han leído su obra. El caso es que Nacho Vegas, admirador de los Panero, concertó hace un tiempo una entrevista con Michi por medio de un amigo común y contaba los días para verlo. Pero cuando se acercó el momento, Nacho se vio vencido por su timidez y por el miedo ante un hombre con fama de agresivo y muy extraño, de manera que la cita se canceló. Michi murió en 2004 y el encuentro nunca se produjo, con lo que Nacho se autodenominó El hombre que casi conoció a Michi Panero y firmó uno de sus mejores temas, una confesión llena de cinismo e ironía en la que un viejo amoral y algo verde, llegado al final de sus días, espeta a sus congéneres: lo he pasado bien y casi conocí en una ocasión a Michi Panero, y es bastante más de lo que jamás soñaríais en mil vidas. Con quien sí se encontraría es con Leopoldo María y junto a Enrique Bunbury realizarían un pequeño documental que merece la pena que localicen en Youtube.

Esta canción se incluye en el que para mí es el mejor disco del asturiano, junto a Actos inexplicables, y nos presenta a un Nacho que se ríe de sí mismo y de todos, que nos anima incluso a bailar y dar palmadas al son de las guajettes, rompiendo la fama de soporífero que le cuelgan sus detractores. Un Nacho brillante y que destila sentido del humor, como ya se ve en la portada del single, sacada de la película El hombre con el brazo de oro.

Para mí, el hombre que casi conoció a Michi Panero es el hombre que no llegó nunca a nada, puesto que su mayor objetivo era conocer a un poeta maldito y ni siquiera pudo alcanzarlo. Es el hombre del "casi", es decir, una metáfora de la mediocridad. Cuando uno va a las comidas familiares y le llaman "comodín", por aquello de poder sentarle en cualquier lugar, se convierte en el gran desconocido, la persona del "casi". Nadie sabe de su vida, con quién duerme, con quién trabaja, a quién escucha, a quién vota, simplemente es aquel familiar con el que "casi" hablaron una vez, el que "casi" hizo algo digno de mención pero nunca llegó a nada.

Y sin embargo, el "comodín" llega un día a su casa, se enfunda un batín y lanza un discurso punzante y sin escrúpulos a los que "casi" le conocen pero en realidad no saben de él en absoluto. ¿Qué quereis de mí? ¿Es mi alma o es mi dinero? Si de uno carezco y la otra es una anomalía en esta vida.

Hacía "casi" un par de años que no escuchaba esta canción y ayer me asaltó, sumida en la oscuridad de la carretera que va de Madrid a Valencia. Como no quiero tomarme en serio, sigo los consejos del gran Nacho, me pongo el batín y os digo eso de fracasé una vez, fracasé diez mil y aun así alzo mi copa hacia el cielo en un brindis por el hombre de hoy y por lo bien que habita el mundo.

Feliz lunes.

Nacho Vegas: El hombre que casi conoció a Michi Panero
(Desaparezca aquí, 2005)




PD: que Nacho Vegas es un gran autor y un pésimo actor es algo sobre lo que no merece la pena entrar porque salta a la vista que tiene la expresividad de un calamar en su tinta... ;)

jueves, 11 de septiembre de 2008

Sesión mp3 (I)

NACHO VEGAS & CHRISTINA ROSENVINGE:
VERANO FATAL


Mi mp3 es un gran tipo. Ya lo dije, es mi mejor amigo. Siempre dispuesto a cualquier plan, recargando energías al momento, discreto... y encima el tío cuando le pongo la reproducción aleatoria se marca unas sesiones que ni los más reputados DJs. Me estoy planteando pagarle un sueldecito por sesión.

Hoy, un experimento, que no estoy para pensar mucho. Aquí tienen las canciones que han sonado en el trayecto que me ha costado hacer un aburrido trámite downtown, cuidadosamente seleccionadas por mi mp3. Se sale. Qué tío.


Franco Battiato: Yo quiero verte danzar

Lori Meyers: Luciérnagas y mariposas.
La única canción que se salva de su último lp, eres tú quien me hace ver la vida blaaaaanca y plateaaaaadaaaaa...

Xabel Vegas: Exilio, país natal.
El hermanísimo. Y no se pueden imaginar lo bien que entra el arranque de este temazo con el final de los Lori.

France Gall: C´est pas facile d´être une fille.

Nacho Vegas & Christina Rosenvinge: Verano fatal.
De su mini-lp, probablemente la mejor. Hacer siempre lo incorrecto es una forma de acertar.

Julio Bustamante: Especie de Tom Sawyer.
La historia de una niña vagabunda que sestea frente al Mediterráneo una tarde de septiembre. ¿Se les ocurre un tema más adhoc?

Los Summers: Cicloturismo.
Surf acelerado muy muy divertido: me he pensado apuntar a algún club de amistad o cicloturismo rural, a ver si así te consigo olvidar... :DD

Pereza: Estrella polar.

Kiko Veneno: H.R.S.
The house of the rising sun por soleares. My mother was a taylor and my sweetheart is a gambler down in New Orleans.

Vamos, que pincho esta sesión en un garito modernuzo y ríanse ustedes de los gafapastas. Repetiremos este experimento más veces, si a ustedes les parece bien. Y ahora nos quedamos con el Verano fatal de Nacho y Christinita (tan perfecta, tan nórdica, tan moderna, tan insufrible), un dúo que como decía es de lo más digno dentro de su trabajo conjunto. Los más avezados descubrirán las ironías que ambos artistas se dirigen (pistas: ese chico solitario, tu extraña forma de hablar) e incluso los guiños que Vegas hace sobre otras letras suyas. Nacho va a publicar lp en breve. Esperemos que no se cumplan las premoniciones, a saber, a un otoño desastroso siempre le precederá un verano fatal.

Feliz jueves. :)


domingo, 30 de marzo de 2008

Verano fatal

NACHO VEGAS Y CHRISTINA ROSENVINGE: AYER TE VI



Poco hay que escribir tras un exceso nocturno de los que pasan factura dos días (por lo menos) pero me ha venido a la mente esta cancioncilla de Vegas & Rosen, un dúo ante el que, lo reconozco, tuve mis dudas, pero cuya colaboración ha resultado ser una colección de temas correctos. No brillantes, pero efectivos.

Ayer te vi habla de esos encuentros que te cogen el corazón y las entrañas como una mano invisible, retorciéndolos. Una visión a lo lejos de alguien que te remueve todo y te devuelve a un punto de partida del que hace tiempo que creiste que habías salido. En cierta manera me recuerda un poco al Hora punta en el metro de Mamá, salvando las enormes distancias pero por esos encuentros fugaces que propicia la ciudad, de nuevo el metro, en los que uno no sabe muy bien si seguir andando o detenerse y gritar "sigo estando aquí".

No es que haya tenido uno de esos encuentros, el mío ha sido lluvia sobre mojado, pero será el cambio de hora o la vida nocturna, que me ha alterado un poco las percepciones. Ahí va esta preciosa canción de Christinita y Nacho.

Ah, y yo también estoy armada hasta los dientes... :)



Ayer te vi, ibas con el pelo mojado, te reconocí a pesar de lo que has cambiado, por tu forma de andar deprisa sin dejar de mirar tus pies, con cara de preocupado, no consigo entender por qué me importaras tanto. Ayer te vi en el metro de Noviciado, que distinto estas del recuerdo que has dejado, el tacto de tu piel hace ya tiempo que desapareció en la oscuridad del pasado y ahora sabes que ya no puedes hacerme daño. Ayer te vi, tan odioso y tan extraño como esa gente con la que uno se pelea en el tráfico. Me viste tu también, dudaste pero no quisiste arriesgar, nunca fuiste muy valiente, hiciste muy bien, ahora estoy armada hasta los dientes.

viernes, 11 de enero de 2008

Tocar el cielo

NACHO VEGAS: CERCA DEL CIELO (CANCIÓN DE JUANITO OIARZÁBAL)

Parece ser que cuando Edmund Hillary culminó el primer ascenso al Everest, el 29 de mayo de 1953, pasando a la historia del alpinismo para siempre, dijo "¿Has visto George? Hemos derrotado a ese bastardo". George era su antecesor, George Mallory, que desapareció en el intento 30 años atrás y nunca llegó a confirmarse si fue él el primero que alcanzó la cima. Hoy hemos conocido el fallecimiento del británico Edmund Hillary, cuya hazaña se puso en duda porque no apareció en ninguna de las decenas de fotografías que se realizaron del evento. "No se me ocurrió posar", contestaba él, lacónicamente.

Cuando Nacho Vegas escribió Cerca del cielo (canción de Juanito Oiarzábal) había leído una entrevista a nuestro legendario escalador, en la que decía que estaba deseando bajar de la montaña para volver a subir a ella, o al revés, llegar a la cima para bajar y volver a intentar el ascenso. Cuenta el asturiano que decidió hacer una canción sobre esta reflexión, no porque admire al escalador, sino más bien porque se dio cuenta de que ése es el planteamiento vital del común de los mortales.

Todos ascendemos a nuestro Everest personal. Todos los días. Unos se fotografían y otros, como Edmund Hillary, no piensan en posar. Oiarzabal ha llegado a sufrir graves lesiones en sus proezas y siempre se ha manifestado atraído sin remedio por la montaña. A diario subimos, sabiendo que tendremos que bajar tarde o temprano. Es más, muchas veces estamos deseando subir para volver a bajar y en ocasiones, sólo la idea de bajar nos alienta para subir. Que cada cual tome estas reflexiones absurdas como quiera, drogas, sexo, rock and roll, la vida misma.

Muchos son como Sísifo, una figura espléndida en este texto impactante de Vegas. Sísifo estaba condenado a subir una montaña con una piedra enorme a cuestas, sabiendo que siempre tendría que bajar y volver a empezar porque ésta terminaba rodando abajo sin remedio. La lucha de Sísifo es la lucha de uno contra uno mismo, tratando de avanzar con nuestro peso a cuestas (¿nuestra cruz?), sabiendo que invariablemente rodaremos cuesta abajo. En el disco Desaparezca aquí todas las canciones hablan de muerte, y por lo tanto de vida. Una de las imágenes más bellas de este increíble trabajo es la del alpinista, en cruz de piedra, mirando a lo alto y gritando ¡ved lo que soy!.

Mientras Oiarzábal consiguió los catorce ochomiles y pudo sentirse más cerca del cielo, nosotros seguimos subiendo, arrastrándonos pesadamente hacia la cima en la que creemos que nos purificaremos y cauterizarán todas nuestras heridas y respiraremos el mejor oxígeno. Hay quien dice que la felicidad es lo que pasa a tu lado mientras tratas de encontrarla. Quién sabe, quizás sea mejor ser como Sísifo y no dejar de perseguir nunca la cima, no vaya a ser que cuando culminemos el Everest, arriba no haya más que soledad y frío.

Feliz fin de semana. :)





NACHO VEGAS: CERCA DEL CIELO
Desaparezca aquí (2005)


Si pudiera elegir
sólo un deseo,
pediría vivir
siempre cerca del cielo.
Un cielo tan real
como el abismo,
en una guerra tan cruel
como la de uno contra uno mismo.

¿Querrás consentir
a quien quiere vivir así,
como Sísifo?

Empeñado en subir, para luego bajar por pendientes imposibles. No cejé un tanto así y al final conseguí completar los catorce ocho miles y aún me sobró tiempo para gritarle a los astros: ¡ved lo que soy!, y que el resto no es más que guijarros que caen al vacío.

Sólo yo contra mí
y contra los elementos,
calculando al milímetro
el más leve movimiento.
Mi cruz es de piedra
y mira al precipicio.
Seguiré hasta el final,
seguiré hasta el día del Juicio.

¿Querrás consentir
a quien quiere morir aquí,
en los Alpes?

Y que vuelve a subir, y después descender por terrenos casi impracticables. Si consigo avanzar tal vez logre ahogar algo dentro de mí inextirpable, algo que se retuerce y que no se detiene y que hará que ahora vuelva a repetirlo: cuando haya de morir quiero hacerlo aquí, CERCA DEL CIELO.

Y me aferro a una roca más dura que Dios y la falta de oxígeno nubla mi cabeza y sé que un poco más bastará para salvarme, un centímetro bastará para salvarme, una sola gota bastará para salvarme, un poco de paz bastará para salvarme

martes, 4 de diciembre de 2007

Sal, pánico, sal

NACHO VEGAS: LA NOCHE MÁS LARGA DEL AÑO


En el norte llaman Viento Sur al que aquí llamamos Poniente, ése tórrido y criminal que en verano no te deja respirar, que te asfixia y te coge del cuello como un puño invisible. Dicen que ese viento vuelve locas a las personas y les incita a cometer crímenes.

Sentado en la arena, mira al infinito, que es lo mismo que mirar a su alrededor y no ver nada. Dicen que la de San Juan es la noche más larga del año pero su San Juan personal llegará en esa oscuridad, llena de Viento Sur, esperando que nunca llegue el final. Desde lejos, la imagen de su espalda se funde con la del agua de tintes verdosos, o quizás es que se está sumergiendo poco a poco, para dormir en su fondo como un viejo zar...

Pues eso, una canción triste para un día de sol. Ahora que nada espero y que no hay nada ya que añorar.




NACHO VEGAS: LA NOCHE MÁS LARGA DEL AÑO
(Desaparezca aquí, 2005)


Ven, viento del sur.
Ven y hazme fuerte.
Ven y líbrame al fin
de esta hora al acariciarme.

Déjame que decida
que la vida fue el único error.
Déjame a mi suerte
que no hay muerte si no hay también perfección.

Y sal, pánico, sal,
sal de mi mente.
Nadie nos prometió
vivir eternamente.

Bajo sábanas blancas
sé que guardas tu pobre interior,
como en una mudanza
hacia un sitio que te han prometido mejor.

Y es que hoy va a ser
la noche más larga del año,
y la quiero vivir como si en realidad
no tuviera que asistir a su final.

Y sal, sangre, sal,
sal de mi cuerpo.
Sal y vuelve a entrar
anegada en venenos.

Ahora que nada espero
y que no hay nada ya que añorar,
ahora hasta el mismo cielo
me acompañará en la cuenta atrás.

Y hoy va a ser
la noche más larga del año,
y la quiero vivir como si en realidad
no tuviera, no, que asistir a su final.

Y hoy va a ser
la noche más larga del año,
y la voy a vivir con amor y absurdidad.
Ya estoy listo
para el más puro final,
el más puro final.