LOS BURROS: TÚ ME SOBREVUELAS
Por un instante tu mirada es negra
Hoy es uno de los domingos más espesos que recuerdo y no malpiensen, que no se debe a la resaca. Es una tarde llena de niebla, no sé si hay más dentro o fuera de mi cabeza. Será el vapor de la lluvia de esta mañana. O no. Yo me entiendo.
Esta tarde me ha recordado mucho a centenares de tardes similares hace unos 15 o 17 años, en el mismo lugar en el que me encuentro ahora. Yo me sentaba en el suelo y hacía deberes, siempre escuchando la radio. Había niebla, por todas partes. Hoy no hay deberes, ni la alfombra del suelo aunque sigue estando la radio y sigue habiendo niebla. Mucha. Yo me entiendo.
Los Burros es el grupo que formó Manolo García junto a Quimi Portet antes de crear El Último de la Fila y después de Los Rápidos. Al igual que esta banda, se trata de una aventura con un fuerte carácter experimental y surrealista, de la que no han quedado grandes canciones, pero sí temas interesantes y alguna que otra joyita para nostálgicos. Todos ya conocerán la célebre Huesos, cuyo éxito más reciente en sucesivas recopilaciones de los 80 nadie habría podido prever, pero permanecen en la sombra el resto de temas que formaban su único lp y su mini-lp, Jamón de mono. En éste encontramos la canción que hoy me ha venido a la cabeza, porque sonó junto a las otras en esas tardes neblinosas y oscuras.
Tú me sobrevuelas es una fantasía de amor con la Naturaleza como escenario. Uno no sabe muy bien si el enamorado habla de hadas, animales, plantas o mujeres. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta si es un sueño o sucede de verdad, pero contiene bonitas imágenes y me revuelve la memoria con recuerdos que, una vez más, sólo yo entiendo. Noto que se abate ese espíritu que fui.
Feliz domingo.
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domingo, 11 de enero de 2009
domingo, 12 de octubre de 2008
Joan de Paus
BRUNO LOMAS: LO QUE A TI TE FALTA
Tu vida pronto cambiará
Hoy estoy muy cansada. Agotada. Resacosa. Dolorida en algunas extremidades de mi cuerpo. Así que no voy a hablar de Bruno Lomas, que merece un espacio en profundidad, pero sucintamente les contaré que ayer volvió a ser "una de esas noches" en las que hubo risas, lluvia (cómo no), chistes, pasos de baile, temazos, peticiones al dj, gintonics, miradas, conversaciones estrafalarias. Se cumplieron todas las expectativas y previamente al concurso de baile sobre la pista de parquet, el rebautizado La edad del moro nos volvió a deparar una excelente warm up.
Sonó el Amor amargo, sonaron los Salvajes, los Bravos y los Canarios (el "súbete a mis rodillas" según Carles Francino, ejem), el dj nos coló por la delantera un remix horrible de Dirty Dancing, sonaron Amy y Duffy, hubo rock and roll y twist, Do you love me (watch me now!), las Ronnettes... Volvimos a ver sonreir a nuestro Joan de Paus particular y bailamos, giramos sobre la punta de nuestros talones, ensayamos posturas alocadas...
Y entre tanta diversión, sóno esta versión brutal e increíble del Little green bag de George Baker, en la voz, cómo no, de Bruno Lomas. La original se la habrán oído a Tarantino en la época de Pulp Fiction. La de Emilio Baldoví (aka Bruno Lumas), aquí la tienen y si les gusta, bajo el reproductor hay un enlace para bajarla. Los tiempos avanzan. Aunque sea a pasitos de zapatos de baile.
Feliz domingo de resaca. ;)
http://www.divshare.com/download/2661079-5ee
Tu vida pronto cambiará
Hoy estoy muy cansada. Agotada. Resacosa. Dolorida en algunas extremidades de mi cuerpo. Así que no voy a hablar de Bruno Lomas, que merece un espacio en profundidad, pero sucintamente les contaré que ayer volvió a ser "una de esas noches" en las que hubo risas, lluvia (cómo no), chistes, pasos de baile, temazos, peticiones al dj, gintonics, miradas, conversaciones estrafalarias. Se cumplieron todas las expectativas y previamente al concurso de baile sobre la pista de parquet, el rebautizado La edad del moro nos volvió a deparar una excelente warm up.
Sonó el Amor amargo, sonaron los Salvajes, los Bravos y los Canarios (el "súbete a mis rodillas" según Carles Francino, ejem), el dj nos coló por la delantera un remix horrible de Dirty Dancing, sonaron Amy y Duffy, hubo rock and roll y twist, Do you love me (watch me now!), las Ronnettes... Volvimos a ver sonreir a nuestro Joan de Paus particular y bailamos, giramos sobre la punta de nuestros talones, ensayamos posturas alocadas...
Y entre tanta diversión, sóno esta versión brutal e increíble del Little green bag de George Baker, en la voz, cómo no, de Bruno Lomas. La original se la habrán oído a Tarantino en la época de Pulp Fiction. La de Emilio Baldoví (aka Bruno Lumas), aquí la tienen y si les gusta, bajo el reproductor hay un enlace para bajarla. Los tiempos avanzan. Aunque sea a pasitos de zapatos de baile.
Feliz domingo de resaca. ;)
http://www.divshare.com/download/2661079-5ee
domingo, 14 de septiembre de 2008
A lo yeyé, sin corazón
LOS BETA: SIN CORAZÓN
Casi siempre nos encontramos en la misma reunión
Domingo por la tarde. Vestido nuevo, peinado impecable, rímel en las pestañas, zapatos bonitos y... listos para ir de guateque, a la reunión que se decía entonces. He localizado en el soulseek uno de mis temas favoritos de yeyé, un hecho mínimo suficiente para empezar la semana de buen humor. Lo tenía en una cinta que surgió de un intercambio de cassettes en los primeros foros de música, el spanishmods, que sigue vigente (qué tiempos...). Era uno de esos himnos que sonaban a volumen indecente en mi coche.
El inicio guitarrero y la voz cavernosa del cantante de los Betas son uno de los mejores momentos de nuestro yeyé, que ahora he recuperado gracias a las estupendas recopilaciones de El soul es una droga.
Y es que estoy haciendo acopio de canciones y discos para el invierno, como los animalitos que se disponen a pasar los meses de frío rodeados de provisiones. Pero sin hibernar, me dispongo a bailar y llevar vestidos nuevos, mientras los kilos me lo permitan. Pretendo ser una chica a lo yeyé, sin corazón. ¿Qué se creían?
Que tengan un domingo feliz y frívolo. :)
Casi siempre nos encontramos en la misma reunión
Domingo por la tarde. Vestido nuevo, peinado impecable, rímel en las pestañas, zapatos bonitos y... listos para ir de guateque, a la reunión que se decía entonces. He localizado en el soulseek uno de mis temas favoritos de yeyé, un hecho mínimo suficiente para empezar la semana de buen humor. Lo tenía en una cinta que surgió de un intercambio de cassettes en los primeros foros de música, el spanishmods, que sigue vigente (qué tiempos...). Era uno de esos himnos que sonaban a volumen indecente en mi coche.El inicio guitarrero y la voz cavernosa del cantante de los Betas son uno de los mejores momentos de nuestro yeyé, que ahora he recuperado gracias a las estupendas recopilaciones de El soul es una droga.
Y es que estoy haciendo acopio de canciones y discos para el invierno, como los animalitos que se disponen a pasar los meses de frío rodeados de provisiones. Pero sin hibernar, me dispongo a bailar y llevar vestidos nuevos, mientras los kilos me lo permitan. Pretendo ser una chica a lo yeyé, sin corazón. ¿Qué se creían?
Que tengan un domingo feliz y frívolo. :)
domingo, 8 de junio de 2008
Carreteras con desvíos

GEORGES MOUSTAKI: LA LIGNE DROITE
Je ne t´attends pas au bout d´une ligne droite
Je ne t´attends pas au bout d´une ligne droite
Esta madrugada conducía yo de regreso a mi casa, viendo amanecer y temiéndome que entre aquellas nubes negras no se veía ni un rayo de sol, ni cantaban los pajaritos (que, por cierto, tanto odio después de una noche de excesos). Acerté y de nuevo, un día gris y húmedo que vuelve a alejar la perspectiva del 40 de mayo y hace que más bien esta tarde de domingo parezca un 40 de noviembre.
El caso es que decidí rescatar una cassette-reliquia que pulula por mi coche. No tiene ni pegatinas, se ha salido la cinta en más de una ocasión, está igual en el suelo que en la guantera o en un lateral de la puerta, y suena fatal, pero suena. Nunca deja de escucharse lo que en ella grabé hace unos años: canciones de Georges Moustaki. De nuevo me estremecí con Grand-père o Le métèque, que son temas de esos que uno tiene que escuchar con cierta frecuencia, para soñar con el brillo del mar Mediterráneo y con el recuerdo de los que ya no están.
Pero por derecho, se coló en mi cabeza otra canción, La ligne droite, y supe que hoy estaría hablando de ella al vacío cibernético. Moustaki es un gran escritor de canciones de amor y en ésta se dirige a una mujer que le espera al final de un camino tortuoso, porque no todas las historias son fáciles y previsibles. "Las personas no somos lineales", me decía el otro día un buen amigo. Y pienso en el arranque de esta canción: Je ne t´attends pas au bout d´une ligne droite, je sais qu´il faudra faire encore des détours. He tardado muchos años en aprender esa verdad, que aunque nos esforcemos para que no sea así, la vida está llena de curvas, desvíos, atajos y caminos nuevos, que uno nunca hubiera soñado transitar. Y no se llega siempre al destino por la vía conocida.
Moustaki canta a una mujer adulta, como él, que le espera en sus días de madurez para contarle sus triunfos y sus derrotas, alguien que, tome los desvíos que tome, siempre estará al final de sus viajes. Y qué mejor cierre de canción que la voz personalísima de su gran amiga, Barbara, que aparece como broche final de la versión en estudio de este tema (en la que he colgado no está, porque se trata de un directo). Esta mujer, fallecida prematuramente hace pocos años y muy reconocida en Francia, grabó a su vez su propia versión de La ligne droite, imprimiéndole un carácter totalmente distinto.
Por los encuentros y desencuentros a lo largo de los años, por las carreteras escondidas, por los amaneceres nublados y por las ganas que tenía de traducir esta letra, feliz inicio de semana lluviosa. :)
Georges Moustaki: La ligne droite (1986)
La línea recta
No te espero al final de una línea recta.
Sé que todavía tengo que tomar desvíos
y ver pasar días y días,
pero sin que nada apague nuestra prisa.
Llueve en mi casa, en la tuya el sol es de plomo.
¿Cuándo podremos por fin casar nuestras estaciones?
¿Cuándo podremos volver juntos a casa?
Tenemos tiempo pero ¿por qué es tan largo?
A veces mis ropas están manchadas de polvo
y del perfume ajado de los amores pasajeros
que han aligerado un poco mi soledad,
al alba de mis noches en blanco y solitarias.
Y tú, hermoso amor, dime si ha habido hombres
que hayan hecho tu vida un poco menos monótona,
que te ayuden a soportar el invierno tras el otoño
y los silencios obstinados del teléfono.
Nos contaremos nuestros triunfos, nuestras celebraciones,
pero cómo confesarnos todas nuestras derrotas.
La angustia que nos retiene, la angustia que nos acecha
y se cuelga de cada pensamiento y cada gesto.
Sé que estarás al final de mis viajes.
Sé que vendrás a pesar de todos los desvíos.
Dormiremos juntos y haremos el amor
en un mundo reinventado... a nuestra imagen.
No te espero al final de una línea recta.
Sé que todavía tengo que tomar desvíos
y ver pasar días y días,
pero sin que nada apague nuestra prisa.
Llueve en mi casa, en la tuya el sol es de plomo.
¿Cuándo podremos por fin casar nuestras estaciones?
¿Cuándo podremos volver juntos a casa?
Tenemos tiempo pero ¿por qué es tan largo?
A veces mis ropas están manchadas de polvo
y del perfume ajado de los amores pasajeros
que han aligerado un poco mi soledad,
al alba de mis noches en blanco y solitarias.
Y tú, hermoso amor, dime si ha habido hombres
que hayan hecho tu vida un poco menos monótona,
que te ayuden a soportar el invierno tras el otoño
y los silencios obstinados del teléfono.
Nos contaremos nuestros triunfos, nuestras celebraciones,
pero cómo confesarnos todas nuestras derrotas.
La angustia que nos retiene, la angustia que nos acecha
y se cuelga de cada pensamiento y cada gesto.
Sé que estarás al final de mis viajes.
Sé que vendrás a pesar de todos los desvíos.
Dormiremos juntos y haremos el amor
en un mundo reinventado... a nuestra imagen.
domingo, 16 de diciembre de 2007
De azul vestías tú
LOS RODRÍGUEZ: LA MIRADA DEL ADIÓS
Queridos renacuajos, es domingo por la tarde y, rodeada de aburridos apuntes de gramática alemana, quiero hacer un alto en el camino para reflexionar en el odioso ambiente que se respira a estas horas de la semana. Vamos a intentar hacer una carambola cibernética, estrictamente basada en hechos reales.
De vez en cuanto me baila una frasecilla en la cabeza y tarareo una canción de Los Rodríguez, La mirada del adiós. Es curioso pero esa canción me viene a la cabeza una y otra vez desde hace años y he pensando miles de veces en el significado de ese arranque tan genial: Cuando me di vuelta ya no estabas, yo sólo buscaba la mirada del adiós. Siempre te escapabas y no hubo ni siquiera esa mirada del adiós entre los dos.
Andrés Calamaro tiene un defectillo... y es que a veces es un poco cansino. Entiéndanme, el argentino es genial (que no un genio) pero cuando te lanza un doble lp y apenas un año después te vuelve a lanzar un ¡quíntuple! cd y a eso le sumas la reedición de sus 3 primeros trabajos y un disco de tangos y canciones populares... Pues una coge "calamaritis", que es un mal que te impide acercarte a él durante tiempo, hasta que un día, de repente, por sorpresa, descubres que te has curado y quieres oir algo de él o recuerdas que tenía una canción que te encantaba. Y lo retomas pero con cuidado, para no recaer, escuchas un lp llevadero (Honestidad brutal), algo de Los Rodríguez (evítese cualquier hit insufrible tipo Hace calor o Canal 69) y te reconcilias con el argentino.
El caso es que Andrés hace grandes canciones y de vez en cuando, al menos a mí me pasa, te salpica una frase redonda como la que hoy nos ocupa. Ignoro si es suya o de alguno de sus compinches, o si está extraída de algún otro autor, la cuestión es que estas palabras son BRUTALES... Cómo captar en cuatro palabras algo tan impalpable e intenso como un sentimiento, una percepción o toda una historia de amor resumida en un gesto: la mirada del adiós. ¿Alguien no ha sentido alguna vez que hacía algo o miraba a alguien por última vez en su vida? ¿Alguien ha experimentado alguna vez esa mirada tan especial? O lo peor, darse la vuelta y ver que ya no hay nadie, saber que esa mirada no está y que la historia ha terminado para siempre; como bien reclama Calamaro, todos tenemos derecho a la mirada del adiós. Esa manera especial de mirar que tiñe luego los recuerdos de sepia o blanco y negro.
Vamos ahora con la pirueta. Estaba yo un día navegando en la red, aburrida, y se me ocurrió teclear "la mirada del adiós" en Google, un divertimento que me llevó a la web oficial de Pedro Almodóvar, en la que se explican ampliamente todas sus películas. Y La mirada del adiós aparecía, oh dios mío, como epígrafe en mi película preferida del manchego: La flor de mi secreto. Probablemente una de las más normales que ha hecho en su colección de despropósitos, una historia de amores y desamores sencilla, en la que las amigas se engañan, los maridos se desenamoran y los gorditos acaban enamorados hasta las trancas de las chicas guapas. A Marisa Paredes está a punto de abandonarla su marido y así explica el propio Almodóvar la escena de la ruptura:
Los escalones que le alejan de Leo suenan como campanas que tocan a muerto. Y eso es lo que anuncian, la muerte de su amor.
Recostada en la esquina del descansillo, Leo escucha paralizada el sonido de las pisadas de Paco. Una a una, escalón por escalón, hasta llegar a la calle.
Es la mirada torrencial del adiós.
No quise quitarle un solo fotograma, un solo peldaño, una sola lágrima. A partir de ese instante Leo y Paco caminan en direcciones opuestas.
Im-presionante ¿no?

Estos días he vuelto a pensar en la dolorosa mirada del adiós y la mala costumbre que tenemos de bajar la vista cuando la otra persona tiene derecho a ver nuestros ojos en ese momento. Pero claro, es más fácil desviar la mirada y centrarse en, por ejemplo, vigilar dónde ponemos el pie para dar el siguiente paso mientras caminamos. Al fin y al cabo, se trata de seguir andando.
Para terminar, ya que he enlazado con La flor de mi secreto, aprovecho para compartir otra frase que me viene muchas veces a la mente, que está en el fantástico guión de esta película. Toda ella está plagada de guiños a los clásicos y uno de los más emotivos es el empleado por Juan Echanove, parafraseando a Bogart en Casablanca, para declarar su amor (algo antiguo y torpón, de los de antes) a Marisa Paredes. Cuando Ilsa le pregunta a Rick si recuerda la última vez que se vieron, él contesta: Recuerdo perfectamente ese día (era el día que los alemanes ocuparon París). Los alemanes vestían de gris y tú de azul.
Cuando a Marisa Paredes la abandona su marido, se lanza a la calle con la intención de suicidarse de alguna manera, andando sin saber muy bien a dónde ir. Se pierde en una multitudinaria manifestación de estudiantes y entre la muchedumbre, a punto del desmayo, Echanove la recoge y la lleva a su casa. Ella viste de azul. Tiempo después, tras cenar juntos pasean por la preciosa Plaza Mayor de Madrid y él le dice a ella, con esa mirada inconfundible del gordito enamorado: De azul vestías tú el día en que huyendo de tu vida te chocaste con la mía.
GUAUUUUUUUU... sobran las palabras. :'')
Queridos renacuajos, es domingo por la tarde y, rodeada de aburridos apuntes de gramática alemana, quiero hacer un alto en el camino para reflexionar en el odioso ambiente que se respira a estas horas de la semana. Vamos a intentar hacer una carambola cibernética, estrictamente basada en hechos reales.
De vez en cuanto me baila una frasecilla en la cabeza y tarareo una canción de Los Rodríguez, La mirada del adiós. Es curioso pero esa canción me viene a la cabeza una y otra vez desde hace años y he pensando miles de veces en el significado de ese arranque tan genial: Cuando me di vuelta ya no estabas, yo sólo buscaba la mirada del adiós. Siempre te escapabas y no hubo ni siquiera esa mirada del adiós entre los dos.
Andrés Calamaro tiene un defectillo... y es que a veces es un poco cansino. Entiéndanme, el argentino es genial (que no un genio) pero cuando te lanza un doble lp y apenas un año después te vuelve a lanzar un ¡quíntuple! cd y a eso le sumas la reedición de sus 3 primeros trabajos y un disco de tangos y canciones populares... Pues una coge "calamaritis", que es un mal que te impide acercarte a él durante tiempo, hasta que un día, de repente, por sorpresa, descubres que te has curado y quieres oir algo de él o recuerdas que tenía una canción que te encantaba. Y lo retomas pero con cuidado, para no recaer, escuchas un lp llevadero (Honestidad brutal), algo de Los Rodríguez (evítese cualquier hit insufrible tipo Hace calor o Canal 69) y te reconcilias con el argentino.
El caso es que Andrés hace grandes canciones y de vez en cuando, al menos a mí me pasa, te salpica una frase redonda como la que hoy nos ocupa. Ignoro si es suya o de alguno de sus compinches, o si está extraída de algún otro autor, la cuestión es que estas palabras son BRUTALES... Cómo captar en cuatro palabras algo tan impalpable e intenso como un sentimiento, una percepción o toda una historia de amor resumida en un gesto: la mirada del adiós. ¿Alguien no ha sentido alguna vez que hacía algo o miraba a alguien por última vez en su vida? ¿Alguien ha experimentado alguna vez esa mirada tan especial? O lo peor, darse la vuelta y ver que ya no hay nadie, saber que esa mirada no está y que la historia ha terminado para siempre; como bien reclama Calamaro, todos tenemos derecho a la mirada del adiós. Esa manera especial de mirar que tiñe luego los recuerdos de sepia o blanco y negro.
Vamos ahora con la pirueta. Estaba yo un día navegando en la red, aburrida, y se me ocurrió teclear "la mirada del adiós" en Google, un divertimento que me llevó a la web oficial de Pedro Almodóvar, en la que se explican ampliamente todas sus películas. Y La mirada del adiós aparecía, oh dios mío, como epígrafe en mi película preferida del manchego: La flor de mi secreto. Probablemente una de las más normales que ha hecho en su colección de despropósitos, una historia de amores y desamores sencilla, en la que las amigas se engañan, los maridos se desenamoran y los gorditos acaban enamorados hasta las trancas de las chicas guapas. A Marisa Paredes está a punto de abandonarla su marido y así explica el propio Almodóvar la escena de la ruptura:
Los escalones que le alejan de Leo suenan como campanas que tocan a muerto. Y eso es lo que anuncian, la muerte de su amor.
Recostada en la esquina del descansillo, Leo escucha paralizada el sonido de las pisadas de Paco. Una a una, escalón por escalón, hasta llegar a la calle.
Es la mirada torrencial del adiós.
No quise quitarle un solo fotograma, un solo peldaño, una sola lágrima. A partir de ese instante Leo y Paco caminan en direcciones opuestas.
Im-presionante ¿no?

Estos días he vuelto a pensar en la dolorosa mirada del adiós y la mala costumbre que tenemos de bajar la vista cuando la otra persona tiene derecho a ver nuestros ojos en ese momento. Pero claro, es más fácil desviar la mirada y centrarse en, por ejemplo, vigilar dónde ponemos el pie para dar el siguiente paso mientras caminamos. Al fin y al cabo, se trata de seguir andando.
Para terminar, ya que he enlazado con La flor de mi secreto, aprovecho para compartir otra frase que me viene muchas veces a la mente, que está en el fantástico guión de esta película. Toda ella está plagada de guiños a los clásicos y uno de los más emotivos es el empleado por Juan Echanove, parafraseando a Bogart en Casablanca, para declarar su amor (algo antiguo y torpón, de los de antes) a Marisa Paredes. Cuando Ilsa le pregunta a Rick si recuerda la última vez que se vieron, él contesta: Recuerdo perfectamente ese día (era el día que los alemanes ocuparon París). Los alemanes vestían de gris y tú de azul.
Cuando a Marisa Paredes la abandona su marido, se lanza a la calle con la intención de suicidarse de alguna manera, andando sin saber muy bien a dónde ir. Se pierde en una multitudinaria manifestación de estudiantes y entre la muchedumbre, a punto del desmayo, Echanove la recoge y la lleva a su casa. Ella viste de azul. Tiempo después, tras cenar juntos pasean por la preciosa Plaza Mayor de Madrid y él le dice a ella, con esa mirada inconfundible del gordito enamorado: De azul vestías tú el día en que huyendo de tu vida te chocaste con la mía.
GUAUUUUUUUU... sobran las palabras. :'')
domingo, 18 de noviembre de 2007
Canción para tarde de domingo
MERCROMINA: EVOLUTION

Ha llegado, de repente, el invierno, con frío glacial, ropa de abrigo y amaneceres gélidos. Me encanta. :)
He sacado mis mantas y con ellas uno de mis discos favoritos para estos días y sin duda el más indicado para una tarde de domingo perezosa, en la que ya ha anochecido y fuera ha vuelto a caer la temperatura. Canciones de andar por casa es lo que algunos llaman un disco "conceptual" o al menos para mí lo es. Es decir, hay que escucharlo todo seguido, de una, y si puede ser, sin espacio de separación entre las canciones. Porque es todo un conjunto de melodías y la aterciopelada voz de Joaquín Pascual, hablando de amor, de calor, de espacios pequeños y confortables, de pijamas con olor a otra persona y de almohadas compartidas. Todo con el denominador común de un mundo acuático y extraterrestre, como la metáfora del universo que conquistan los enamorados, en el que sólo cabe dos personas.
Con Mercromina tengo el síndrome de "ya he vuelto a llegar tarde" y este disco no iba a ser menos. Nunca les presté excesiva atención cuando se formaron, me centré más en Chucho y apenas escuché un par de temas de la otra mitad de los Surfin. Siempre me parecía que Joaquín era un imitador malo de la voz de Fernando Alfaro. Me compré su primer disco, Acrobacia en una tienda de segunda mano (luego me enteraría de que era robado de un bar al que solía ir, qué cosas) por un precio irrisorio y apenas lo escuché un par de veces. Me compré en una oferta Canciones de andar por casa y Hulahop y pasó lo mismo. Un amigo me pasó el Bingo, que sigue sin gustarme mucho, y fui a verlos en directo. Entonces me enganché a En un mundo tan pequeño (yo siempre he sido facilona para esto de la música) y recuperé Hulahop, que empezó a gustarme, cada vez más. Una tarde decidí hincarle el diente a Canciones de andar por casa, que me parecía denso y extraño, hasta que empezó a sonar Evolution y no me pude apartar del altavoz, puse el repeat varias veces para que me envolviera aquella voz y aquello de no te gusta nada de lo que hay aquí, buscas vida extraterrestre; en mi nave tengo sitio, vámonos. Entonces lo entendí todo, la portada de la ballena, el misterio de la voz de Joaquín Pascual, el secreto de Mercromina y, en definitiva, la unión de los seguidores en torno al grupo que se quedó como el hermano tonto o el patito feo de los Surfin.

Durante meses trabajé con este disco en los auriculares, aislándome de lo que me rodeaba. Cayeron los demás, pero nunca me convencía Bingo. Hasta que descubrí más a fondo El libro de oro de la congelación o El buzo. Oh sí, había vuelto a llegar tarde. El último disco de Mercromina no me gusta y vi su concierto de despedida y siguió sin gustarme, pero tiempo al tiempo, llegaré tarde para enamorarme de sus canciones, seguro. De la misma manera que renegué del disco de Travolta, los vi en directo y me fui a mitad por miedo a caer redonda víctima de un ataque de aburrimiento, y doy por hecho que dentro de unos meses diré que me encanta. Porque me lo veo venir, ya me están seduciendo algunos temas. Y diré otra vez, "cielos, he vuelto a llegar tarde".
Bien, lo que no me pillará desprevenida es el invierno, porque junto a la mantita y los jerseis de lana ya tengo Canciones de andar por casa. Que vengan las tardes de frío y oscuridad y que se olviden de mí.
ACTUALIZACIÓN DE LUNES
Me desayuno con la noticia de la presencia de Travolta en mi ciudad, el 20 de diciembre (hmm... dos días antes de la fecha D), justo en la mañana en la que he decidido escuchar su disco como debe ser, con los auriculares en el metro y cruzando la huerta (un día es un día). Ahora sí, espero no llegar tarde. El efecto amor me gusta. :)
PD: Aunque la calidad de sonido es muy mejorable, este vídeo es un hallazgo. Travolta "regaló" al público este bis en Sevilla (los que fueron pacientes y no huyeron a lo margaret dumont). Gracias a whoever it is, quien lo ha colgado en el Youtube.

Ha llegado, de repente, el invierno, con frío glacial, ropa de abrigo y amaneceres gélidos. Me encanta. :)
He sacado mis mantas y con ellas uno de mis discos favoritos para estos días y sin duda el más indicado para una tarde de domingo perezosa, en la que ya ha anochecido y fuera ha vuelto a caer la temperatura. Canciones de andar por casa es lo que algunos llaman un disco "conceptual" o al menos para mí lo es. Es decir, hay que escucharlo todo seguido, de una, y si puede ser, sin espacio de separación entre las canciones. Porque es todo un conjunto de melodías y la aterciopelada voz de Joaquín Pascual, hablando de amor, de calor, de espacios pequeños y confortables, de pijamas con olor a otra persona y de almohadas compartidas. Todo con el denominador común de un mundo acuático y extraterrestre, como la metáfora del universo que conquistan los enamorados, en el que sólo cabe dos personas.
Con Mercromina tengo el síndrome de "ya he vuelto a llegar tarde" y este disco no iba a ser menos. Nunca les presté excesiva atención cuando se formaron, me centré más en Chucho y apenas escuché un par de temas de la otra mitad de los Surfin. Siempre me parecía que Joaquín era un imitador malo de la voz de Fernando Alfaro. Me compré su primer disco, Acrobacia en una tienda de segunda mano (luego me enteraría de que era robado de un bar al que solía ir, qué cosas) por un precio irrisorio y apenas lo escuché un par de veces. Me compré en una oferta Canciones de andar por casa y Hulahop y pasó lo mismo. Un amigo me pasó el Bingo, que sigue sin gustarme mucho, y fui a verlos en directo. Entonces me enganché a En un mundo tan pequeño (yo siempre he sido facilona para esto de la música) y recuperé Hulahop, que empezó a gustarme, cada vez más. Una tarde decidí hincarle el diente a Canciones de andar por casa, que me parecía denso y extraño, hasta que empezó a sonar Evolution y no me pude apartar del altavoz, puse el repeat varias veces para que me envolviera aquella voz y aquello de no te gusta nada de lo que hay aquí, buscas vida extraterrestre; en mi nave tengo sitio, vámonos. Entonces lo entendí todo, la portada de la ballena, el misterio de la voz de Joaquín Pascual, el secreto de Mercromina y, en definitiva, la unión de los seguidores en torno al grupo que se quedó como el hermano tonto o el patito feo de los Surfin.

Durante meses trabajé con este disco en los auriculares, aislándome de lo que me rodeaba. Cayeron los demás, pero nunca me convencía Bingo. Hasta que descubrí más a fondo El libro de oro de la congelación o El buzo. Oh sí, había vuelto a llegar tarde. El último disco de Mercromina no me gusta y vi su concierto de despedida y siguió sin gustarme, pero tiempo al tiempo, llegaré tarde para enamorarme de sus canciones, seguro. De la misma manera que renegué del disco de Travolta, los vi en directo y me fui a mitad por miedo a caer redonda víctima de un ataque de aburrimiento, y doy por hecho que dentro de unos meses diré que me encanta. Porque me lo veo venir, ya me están seduciendo algunos temas. Y diré otra vez, "cielos, he vuelto a llegar tarde".
Bien, lo que no me pillará desprevenida es el invierno, porque junto a la mantita y los jerseis de lana ya tengo Canciones de andar por casa. Que vengan las tardes de frío y oscuridad y que se olviden de mí.ACTUALIZACIÓN DE LUNES
Me desayuno con la noticia de la presencia de Travolta en mi ciudad, el 20 de diciembre (hmm... dos días antes de la fecha D), justo en la mañana en la que he decidido escuchar su disco como debe ser, con los auriculares en el metro y cruzando la huerta (un día es un día). Ahora sí, espero no llegar tarde. El efecto amor me gusta. :)
PD: Aunque la calidad de sonido es muy mejorable, este vídeo es un hallazgo. Travolta "regaló" al público este bis en Sevilla (los que fueron pacientes y no huyeron a lo margaret dumont). Gracias a whoever it is, quien lo ha colgado en el Youtube.
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domingo, 20 de mayo de 2007
Trilogía de las cosas pequeñas
BURT BACHARACH / HAL DAVID:
I just don´t know what to do with myself
(There goes) The forgotten man
Let the music play
Hoy es un domingo de planchar y estudiar. Ha sido un buen sábado y como estoy de buen humor, me he acordado de tres canciones que han sonado con el repeat durante meses en mi reproductor, las tres del gran, GRAN, Burt Bacharach y su inseparable letrista Hal David, autores de algunas de las mejores canciones del siglo pasado.
Mi ex jefe me regaló el triple recopilatorio de Bacharach y lo escuchábamos en la oficina con la boca abierta, diciendo "no hay ninguna canción que no sea un temazo". Y como suele pasar, algunos ganaron la partida a otros, hubo estribillos que me han perseguido durante meses y meses. Por ejemplo, la increíble "Tower of strength" sonó unas catorce veces seguidas en mi coche, y no me canso, pero de esa hablaremos otro día.
Hay tres temas de Bacharach/David que me llaman la atención porque sus letras, sencillas a más no poder, contienen la tristeza que deja el desamor en las pequeñas cosas del día a día. Sin hablar de sentimientos profundos ni frases lapidarias, hay detalles que me llegan mucho más en estas tres joyitas. Por partes.
I just don´t know what to do with myself (versión de Tommy Hunt). Ya, probablemente la de Dusty Springfield (ver vídeo más abajo) es mejor pero me he acostumbrado a escucharla en esta quejumbrosa voz masculina. No sé qué hacer conmigo mismo... ¿Se puede describir mejor la sensación de ser un guiñapo cuando alguien te deja? La torpeza, la pesadez hasta en los movimientos, la tremenda tristeza, la soledad. No sé qué hacer con mi tiempo, ir al cine me entristece, en las fiestas me siento mal. Desubicado, añadiría yo. Simplemente, un detalle sintetiza la desorientación que nos produce que una persona querida se aleje: estoy acostumbrado a hacer planes para dos. Y qué decir de ese final en el que hay una bajada de pantalones que todos entendemos porque, quién no ha sucumbido a esa tentación millones de veces: si tu nuevo amor te deja, vuelve, estaré esperándote. ¿Qué importa el orgullo si se trata de abrazar a la persona que nos hace felices?
I Just Don't Know What To Do With Myself
I just don't know what to do with myself
Don't know just what to do with myself
I'm so used to doing everything with you
Planning everything for two
And now that we're through
I just don't know what to do with my time
I'm so lonesome for you, it's a crime
Going to a movie only makes me sad
Parties make me feel as bad
When I'm not with you,
I just don't know what to do
Like a summer rose needs the sun and rain
I need your sweet love to beat all the pain
I just don't know what to do with myself
I just don't know what to do with myself
Baby, if your new love ever turns you down
Come back, I will be around
Just waiting for you,
I just don´t know what else to do
(There goes) The forgotten man (Jimmy Radcliffe). ¿Alguien se ha sentido alguna vez humillado tras una ruptura o un abandono? Mejor dicho, ¿alguien ha sentido que dejaba de existir cuando la otra persona ya no estaba a su lado? Sinceramente, nunca me ha pasado pero entiendo perfectamente la sensación de ser alguien y de repente notar que el resto del mundo ya no repara en ti y te compadece, y murmura a tu paso. Esta canción no es especialmente brillante pero me encanta esta letra, por la pequeñez que encierra y sin embargo la gran verdad. Me conocían como el chico de Jennie y ahora me señalan cuando me ven. Todos sabían quién era hasta que vino un extraño y se llevó a mi amor. Por ahí va el hombre olvidado, susurran a mi paso.
(There goes) The forgotten man
There goes the forgotten man
There goes the forgotten man
Walkin' alone
Walkin' all alone
I used to be known as Jennie's guy
They point me out when I walk by
Oh, yes everyone noticed me
till one night a stranger came
and stole my love away
Now I hear people say
There goes the forgotten man
There goes the forgotten man
Walkin' alone
Walkin' all alone
They turn away when I pass by
Yes, they're afraid I'll start to cry
Jennie is gone and they're pityin' me
when I lost a love who knew
that I was everything
That's why they are whisperin'
There goes the forgotten man
There goes the forgotten man
Walkin' alone
Walkin' all alone
There goes the forgotten man
Walkin' alone
Walkin' all alone
Let the music play (The Drifters). Esta canción tiene una historia personal, insignificante pero que en cierto modo recuerdo con cariño. Y curiosamente, descubrí la canción sola, tiempo después, pero la primera imagen que me vino a la cabeza fue aquella historia. Todos hemos sentido alguna vez la necesidad de que la noche se alargue hasta el infinito para que nunca se rompa la magia de tener a la otra persona al lado. Aunque la otra persona vaya a estar ahí al día siguiente y al otro (en el mejor de los casos), pero no hay nada como escuchar una canción mirando a aquel por quien en ese momento darías lo que fuera. Me extraña, pero habrá alguien que no haya vivido ese momento, y entonces tampoco puede imaginar lo que supone decir deja la música sonar un poco más, deja que la abrace más tiempo, no te saltes ni un acorde porque ella se apartará. A veces parece que la noche nunca termina pero incluso las allnighters llegan a su fin, no dejan de sonar canciones brutales pero siempre amanece. Ahora, que conozco el desenlace de aquella historia, pienso que quizás debería haberme dirigido al DJ a pedirle que no dejara de pinchar aquellos temazos, deja la música sonar, que siga la magia y que sigan sonando esas trompetas. Ésta es una canción tristísima y sin embargo cuando la escucho sonrío para mis adentros y me acuerdo de él, aunque él no pueda ni sospecharlo. :)
Let The Music Play
Let the music play
Just a little longer
Just a little longer
Let me hold her in my arms
A little longer
Make the music play
Just a little slower
Just a little slower
Let me hear her tender sighs
A little longer
Make the music play
Keep this magic going
Keep those trumpets blowing
All through the night
Don't ever skip a beat for
She may slip away
And if we were parted
I'd be broken hearted
Till he's in my arms to stay
Please let the music play
Make the music play
Just a little slower
Till she's in my arms to stay
Please let the music play
Let the music play
domingo, 6 de mayo de 2007
Chansons pour un dimanche soir (3)
Françoise Hardy: Tous les garçons et les fillesSupongo que hoy tocaba hablar de música francesa, una de mis grandes pasiones, por aquello de las elecciones y que todos los presentadores de informativos están en París etc etc... Tenía previsto hablar de ella, de mi adorada Françoise, pero no se me ocurría con qué canción empezar y ha sido la casualidad la que me ha llevado a elegir su grandísimo éxito, el que la catapultó a la fama en toda Europa. Confieso que no es de mis preferidas pero hoy he decidido hablar de ella.
Esta mañana un programa nacional de radio que se emitía desde París ha dedicado un micro espacio a la música francesa, invitando a los oyentes a que llamaran y comentaran sus canciones favoritas. Era de esperar que alguien eligiera este tema, sencillo y cautivador, pero más aún si se tiene en cuenta la figura y la voz femenina que se escondía tras este texto. El oyente decía que era muy "espiritual", bueno, yo no diría tanto pero sí considero que esta canción es enternecedora y lo que en ella se cuenta perdura por los siglos de los siglos.
"Tous les garçons et les filles" habla de esa sensación que todos, y quien no se incluya miente, hemos tenido en algún momento, la de ver cómo todo el mundo menos nosotros está enamorado y camina feliz junto a su pareja. Françoise Hardy tenía apenas 17 años cuando la casa Vogue la lanzó con este tema y precisamente en una noche electoral Francia descubrió a su nueva estrella del pop, aquella chica larguirucha y frágil, que actuó en televisión para amenizar el recuento de votos. El contraste que, en mi opinión, hizo que el tema se convirtiera en un himno generacional es simplemente que nadie se explicaba cómo la preciosa Françoise, con su metro ochenta de estatura, su cara angelical y su voz, podía sentirse sola en el mundo de los enamorados. Y sin embargo, todos nos la creemos, no chirría en absoluto este sencillo canto a la soledad.
Hardy provenía de una familia de mujeres. Muy pronto su padre se fue de casa y ella se crió junto a su madre y su hermana, en los suburbios de París, quedando muchas veces al cuidado de una abuela que le recriminaba ser demasiado alta y demasiado flaca. La joven Françoise, de naturaleza introvertida, se encerraba en su habitación y escuchaba música, la que por aquel entonces programaban las emisoras. Poco a poco empezó a componer y en prácticamente todas sus canciones se respira ese complejo de inseguridad y esa sensación de soledad que nunca la ha abandonado, a pesar de que la vida le ha sonreído en todos los campos. Alguien dijo que Françoise Hardy siempre se dirige en sus canciones a alguien que no la escucha. Lo cierto es que su voz ha resultado ser una compañía reconfortante para muchos, que nos sentimos un poco menos solos cuando escuchamos que otra persona comparte nuestra tristeza.
Por eso hoy, me quedo con "Tous les garçons et les filles", con la Françoise de la foto que todavía no había descubierto el "swinging london" y aún se sentía un bicho raro. Otro día hablaremos de cómo su imagen se modernizó y la jovencita de los suburbios empezó a alternar con Gainsbourg, Dutronc, Jagger o Dylan, sin perder jamás su aire distante que en el fondo revelaba una enorme timidez.
Para terminar, recordar que en la época de Hardy los grandes éxitos se grababan en varios idiomas y esta canción existe en inglés, italiano, alemán y español. Recomiendo la inglesa especialmente, lleva un punto más rápido y resulta muy pegadiza, menos triste. A modo de curiosidad, la versión alemana se tituló "Peter und Lou", imagino que el idioma no permitiría una traducción más ajustada y en la letra Françoise envidia a sus amigos, Peter y Lou, que pasean enamorados y en cada mirada se dan un beso... Cosas del idioma. :)
miércoles, 2 de mayo de 2007
Canciones de domingo (2)
Nacha Pop - Cada uno su razón
Reflejos del ayer

La entrada tiene trampa. Hoy no es domingo, ni siquiera lunes, pero quiero hablar de una canción melancólica por lo que connota y lo que denota, más que apropiada para engañarnos y no pensar que estamos a mitad de semana. Coincide que estos días he estado viendo un dvd que me regalaron hace años de Nacha Pop, al que todavía no le había hincado el diente (mi disciplina para ver dvds musicales todavía es muy perezosa). Coincide, también, con que el título del blog, por el que alguien me ha preguntado, es una de las canciones más bellas de Nacha Pop.
Viendo el dvd me he reafirmado en algo que venía intuyendo hace tiempo. Nunca he sido del Antonio Vega “puro y duro”, o sea, sé reconocer el preciosismo de “El sitio de mi recreo” pero se me queda un poco etéreo, habla de un paraíso personal que no consigo alcanzar. Por eso me gustaba Nacha Pop, aún pareciéndome un grupo irregular (grandes canciones alternadas con grandes bodrios), me encanta la combinación de los dos primos: el sensible Antonio y el divertido Nacho, el místico y el gamberro. Algunos dirán que el brillante y el mediocre, desde luego los discos en solitario de Nacho García-Vega son flojísimos, pero a mí me parece que en el grupo él era un elemento necesario. De hecho, ningún disco de Antonio Vega es tampoco redondo, a pesar de contener temas maravillosos.
“Cada uno su razón” refleja un poco esa dualidad, esta vez en una pareja pero aplicable a muchos ámbitos de las relaciones personales, la atracción de los dos polos, dos personas diferentes que en realidad constituyen la cara y la cruz de un mismo ser. Hace tiempo mi AMIGA MARGA me dijo que esta canción era la banda sonora de un romance ya terminado y eso me hizo pensar de nuevo en las muchas interpretaciones de una canción que consideramos sólo nuestra. O, como diría Antonio Vega, los muchos destellos del mismo cristal. La misma bipolaridad que se plasma en el disco al que pertenece la canción, “Dibujos animados”, en el que conviven trallazos como “Grité una noche” o “Relojes en la oscuridad” con encajes de bolillos como éste o “Lo que tú yo sabemos”.
En otra ocasión discutí sobre si el mejor grupo de los 80 españoles eran Radio Futura o Nacha Pop, pero eso ya no es una discusión de domingo ni de lunes. De momento, me quedo con el olor a ciudad gris (alguien lo comenta en el dvd y es justo lo que siempre me ha transmitido este grupo) de Nacha Pop, la sensación de que siempre llueve débilmente en la vida y la ingenuidad de unos tiempos que siempre parecen más en tecnicolor a pesar de la llovizna (no te asustes del futuro, ese monstruo no vendrá, cantaba Nacho García-Vega).
Pego el vídeo de “Relojes en la oscuridad”, una auténtica muestra de la estética ochentera que marcaron los Nacha.
PD: en la discusión ganan los hermanos Auserón, lo sé, por prolíficos y brillantes, pero yo siempre he estado del lado de los perdedores…
Cada uno su razón (1985)
Cuál fue su reacción
cuando su mirada encontró
y le hipnotizó congelando su expresión.
Ella es como un imán que le quita todo el metal,
tal es su ambición que no da ni un paso atrás
Él es la ingenuidad y ella el saber estar.
Él sueña con hallar la interacción genial
poderla repeler a distancia un poco prudencial.
Tal vez sea mejor no entenderse entre los dos
para conservar cada uno su razón.
Se encuentran al azar
hiperrealismo sensual e imaginación,
se enfrentan sin hablar.
Dificil elección o filosofia o amor
o lo funcional o a la escuela emocional.
Le gustaria hablar de algo que no es real
antes de escuchar lo que conoce ya
Él es la ingenuidad y ella el saber estar
Él sueña con hallar la interacción genial
poderla repeler a distancia un poco prudencial.
Reflejos del ayer

La entrada tiene trampa. Hoy no es domingo, ni siquiera lunes, pero quiero hablar de una canción melancólica por lo que connota y lo que denota, más que apropiada para engañarnos y no pensar que estamos a mitad de semana. Coincide que estos días he estado viendo un dvd que me regalaron hace años de Nacha Pop, al que todavía no le había hincado el diente (mi disciplina para ver dvds musicales todavía es muy perezosa). Coincide, también, con que el título del blog, por el que alguien me ha preguntado, es una de las canciones más bellas de Nacha Pop.
Viendo el dvd me he reafirmado en algo que venía intuyendo hace tiempo. Nunca he sido del Antonio Vega “puro y duro”, o sea, sé reconocer el preciosismo de “El sitio de mi recreo” pero se me queda un poco etéreo, habla de un paraíso personal que no consigo alcanzar. Por eso me gustaba Nacha Pop, aún pareciéndome un grupo irregular (grandes canciones alternadas con grandes bodrios), me encanta la combinación de los dos primos: el sensible Antonio y el divertido Nacho, el místico y el gamberro. Algunos dirán que el brillante y el mediocre, desde luego los discos en solitario de Nacho García-Vega son flojísimos, pero a mí me parece que en el grupo él era un elemento necesario. De hecho, ningún disco de Antonio Vega es tampoco redondo, a pesar de contener temas maravillosos.
“Cada uno su razón” refleja un poco esa dualidad, esta vez en una pareja pero aplicable a muchos ámbitos de las relaciones personales, la atracción de los dos polos, dos personas diferentes que en realidad constituyen la cara y la cruz de un mismo ser. Hace tiempo mi AMIGA MARGA me dijo que esta canción era la banda sonora de un romance ya terminado y eso me hizo pensar de nuevo en las muchas interpretaciones de una canción que consideramos sólo nuestra. O, como diría Antonio Vega, los muchos destellos del mismo cristal. La misma bipolaridad que se plasma en el disco al que pertenece la canción, “Dibujos animados”, en el que conviven trallazos como “Grité una noche” o “Relojes en la oscuridad” con encajes de bolillos como éste o “Lo que tú yo sabemos”.
En otra ocasión discutí sobre si el mejor grupo de los 80 españoles eran Radio Futura o Nacha Pop, pero eso ya no es una discusión de domingo ni de lunes. De momento, me quedo con el olor a ciudad gris (alguien lo comenta en el dvd y es justo lo que siempre me ha transmitido este grupo) de Nacha Pop, la sensación de que siempre llueve débilmente en la vida y la ingenuidad de unos tiempos que siempre parecen más en tecnicolor a pesar de la llovizna (no te asustes del futuro, ese monstruo no vendrá, cantaba Nacho García-Vega).
Pego el vídeo de “Relojes en la oscuridad”, una auténtica muestra de la estética ochentera que marcaron los Nacha.
PD: en la discusión ganan los hermanos Auserón, lo sé, por prolíficos y brillantes, pero yo siempre he estado del lado de los perdedores…
Cada uno su razón (1985)
Cuál fue su reacción
cuando su mirada encontró
y le hipnotizó congelando su expresión.
Ella es como un imán que le quita todo el metal,
tal es su ambición que no da ni un paso atrás
Él es la ingenuidad y ella el saber estar.
Él sueña con hallar la interacción genial
poderla repeler a distancia un poco prudencial.
Tal vez sea mejor no entenderse entre los dos
para conservar cada uno su razón.
Se encuentran al azar
hiperrealismo sensual e imaginación,
se enfrentan sin hablar.
Dificil elección o filosofia o amor
o lo funcional o a la escuela emocional.
Le gustaria hablar de algo que no es real
antes de escuchar lo que conoce ya
Él es la ingenuidad y ella el saber estar
Él sueña con hallar la interacción genial
poderla repeler a distancia un poco prudencial.
domingo, 22 de abril de 2007
Canciones para tardes de domingo (1)
LA MODE - EN CUALQUIER FIESTA

Tarde – noche de domingo. Un fin de semana digamos “intenso” y ya se sabe que el efecto rebote de la traca del sábado noche es la pesadez del domingo, la tristeza, la melancolía, la pereza y la sensación de que el aire es espeso y cuesta respirarlo. Otro de mis pensamientos típicos de domingo es que todo el mundo se divierte a mi alrededor, mientras yo apuro los últimos instantes del fin de semana sin pena ni gloria. Por una parte deseando que se acabe pronto el odioso día y por otra, temiendo la llegada del lunes.
Por eso hoy me viene a la mente una de mis canciones favoritas en español, que también me parece una de las más tristes que haya escuchado nunca. Es “En cualquier fiesta”, de La Mode. No suelo escuchar este tema, aparece con poca frecuencia, de repente, a traición, en una cinta vieja que llevo en el coche o en algún recopilatorio casero de los 80 que pulula por mi casa. Siempre se me encoge un poco el estómago cuando oigo la voz lánguida de Fernando Márquez en esta historia de perdedores.
“En cualquier fiesta” es una de esas canciones que me traen imágenes a la cabeza, la letra me resulta muy gráfica, pienso en una escena de una película. Imagino a una mujer visiblemente triste en una de esas fiestas decadentes con confetti y serpentinas, en la que todo el mundo ríe menos ella. Y entonces entra él, la ve y se acerca lentamente dispuesto a compartir el último tren, toda la nostalgia acumulada durante años en los que ambos han intentado ser felices sin conseguirlo. Me imagino también que él la cogerá para sacarla a bailar con toda la dulzura del mundo y darán vueltas en silencio, en una pista ya vacía, mientras las pocas personas que quedan les observan como si fueran una pareja de locos.
Una canción ideal para un domingo en el que todos bailan mientras a los que nos entristecemos se nos escapan los días y los meses sin remedio.
Como sigo sin poder subir mp3, pego la letra e invito a cualquiera a disfrutar de esta triste, tristísima, joyita de uno de los mejores grupos de los 80.
La Mode - En cualquier fiesta
Cuando todo se acabe
y nadie nos recuerde
seguro que nos vemos
en cualquier fiesta.
Cuando el tiempo se pierda
sin que nadie lo gaste
seguro que nos vemos
en cualquier fiesta.
Yo me acercaré a tu mesa,
te preguntaré si bailas
y daremos vueltas por la pista vacía.
Tú me mirarás sonriendo
con una expresión cansada
será en cualquier fiesta
una noche cualquiera.
Cuando toquemos fondo,
sin oportunidades,
seguro que nos vemos
en cualquier fiesta.
Cuando nuestra riqueza
sea sólo la memoria
seguro que nos vemos
en cualquier fiesta.
Yo me acercaré a tu mesa...
Tú me mirarás sonriendo...

Tarde – noche de domingo. Un fin de semana digamos “intenso” y ya se sabe que el efecto rebote de la traca del sábado noche es la pesadez del domingo, la tristeza, la melancolía, la pereza y la sensación de que el aire es espeso y cuesta respirarlo. Otro de mis pensamientos típicos de domingo es que todo el mundo se divierte a mi alrededor, mientras yo apuro los últimos instantes del fin de semana sin pena ni gloria. Por una parte deseando que se acabe pronto el odioso día y por otra, temiendo la llegada del lunes.
Por eso hoy me viene a la mente una de mis canciones favoritas en español, que también me parece una de las más tristes que haya escuchado nunca. Es “En cualquier fiesta”, de La Mode. No suelo escuchar este tema, aparece con poca frecuencia, de repente, a traición, en una cinta vieja que llevo en el coche o en algún recopilatorio casero de los 80 que pulula por mi casa. Siempre se me encoge un poco el estómago cuando oigo la voz lánguida de Fernando Márquez en esta historia de perdedores.
“En cualquier fiesta” es una de esas canciones que me traen imágenes a la cabeza, la letra me resulta muy gráfica, pienso en una escena de una película. Imagino a una mujer visiblemente triste en una de esas fiestas decadentes con confetti y serpentinas, en la que todo el mundo ríe menos ella. Y entonces entra él, la ve y se acerca lentamente dispuesto a compartir el último tren, toda la nostalgia acumulada durante años en los que ambos han intentado ser felices sin conseguirlo. Me imagino también que él la cogerá para sacarla a bailar con toda la dulzura del mundo y darán vueltas en silencio, en una pista ya vacía, mientras las pocas personas que quedan les observan como si fueran una pareja de locos.
Una canción ideal para un domingo en el que todos bailan mientras a los que nos entristecemos se nos escapan los días y los meses sin remedio.
Como sigo sin poder subir mp3, pego la letra e invito a cualquiera a disfrutar de esta triste, tristísima, joyita de uno de los mejores grupos de los 80.
La Mode - En cualquier fiesta
Cuando todo se acabe
y nadie nos recuerde
seguro que nos vemos
en cualquier fiesta.
Cuando el tiempo se pierda
sin que nadie lo gaste
seguro que nos vemos
en cualquier fiesta.
Yo me acercaré a tu mesa,
te preguntaré si bailas
y daremos vueltas por la pista vacía.
Tú me mirarás sonriendo
con una expresión cansada
será en cualquier fiesta
una noche cualquiera.
Cuando toquemos fondo,
sin oportunidades,
seguro que nos vemos
en cualquier fiesta.
Cuando nuestra riqueza
sea sólo la memoria
seguro que nos vemos
en cualquier fiesta.
Yo me acercaré a tu mesa...
Tú me mirarás sonriendo...
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